19 de noviembre 2008 - 00:00

"Cristina no llegó porque fuera mujer"

La Coalición Cívica (CC) que lidera Elisa Carrió ha vivido una semana de gran protagonismo, marcada por la presentación de su política de seguridad, la megadenuncia por presuntos negociados contra varios ex y actuales funcionarios y la concreción de un acuerdo con la UCR. Ex presa política durante la dictadura y de larga militanciaen el gremio docente, la diputada nacional-Elsa Quiroz fue hasta el fin de semana la secretaria general del ARI, la principal fuerza política de la CC. En diálogo con Ambito Financiero, explica que estas iniciativas responden a la demanda de una sociedad «harta de su propio hartazgo» y a la necesidad de frenar los abusos del actual poder.

La diputada arista Elsa Quiroz, estrecha colaboradora de Elisa Carrió, se queja en reportaje de que el gobierno quiere eludir todos los controles. Esa es la razón de que hayan llevado una megadenuncia a los Tribunales.
La diputada arista Elsa Quiroz, estrecha colaboradora de Elisa Carrió, se queja en reportaje de que el gobierno quiere eludir todos los controles. Esa es la razón de que hayan llevado una megadenuncia a los Tribunales.
La denuncia que presentaron es una recopilación de informes anteriores. ¿Por qué hacerla ahora?

Elsa Quiroz: ¡Porque ahora van por la impunidad! ¿O alguien cree que a esta altura del partido justamente se le podía ocurrir al procurador hacer esta interpretación limitante de las funciones del fiscal de investigaciones administrativas? Nuestra denuncia se refiere precisamente a la falta de controles, a la inhabilitación permanente de los organismos de control a través de presiones oficiales, al desconocimiento de los informes de la Auditoría General de la Nación, etc. Son varios aspectos pero todos llevan con nombre y apellido a (el ex presidente) Néstor Kirchner, los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López (el ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales), Claudio Uberti, etc. Era nuestra responsabilidad poner en manos de la Justicia los hechos que se vienen sucediendo hace años en relación con la obra pública, a un capitalismo de amigos, a licitaciones a medida, a una condición que atraviesa absolutamente todo que es la corrupción.

P.: Respecto a la delincuencia juvenil, ¿la de ustedes es una posición intermedia entre quienes proponen reducir la edad de inimputabilidad y quienes no quieren modificar nada?

E.Q.: Ese tema es parte de un problema de inseguridad más general. Un paso fundamental es quebrar la connivencia de la delincuencia con algunos funcionarios. Para eso se necesita decisión política y una ejemplaridad distinta desde el gobierno. También se requiere mucha decisión política para la investigación y persecución del narcotráfico. Decidir dar batalla contra la delincuencia relacionada con el narco y con la política es el primer paso. Luego viene la prevención para la cual las fuerzas de seguridad deben tener mucho contacto y confianza con la sociedad. Y una Justicia que trabaje con fluidez, independencia y sin presiones. También hace falta un programa para la rehabilitación de quien ha participado en hechos delictivos. La política carcelaria es absolutamente deficitaria. Hay que convertir las cárceles en instancias de rehabilitación. Finalmente, proponemos un sistema penal juvenil para que los niños y adolescentes asuman la responsabilidad por sus actos, tengan un juicio, sientan respetados sus derechos y reciban sanciones, lo que no implica una condena en las mismas condiciones que un adulto. Pero lo principal es que puedan señalar a quién los mandó a delinquir, porque un menor no roba un auto para sí mismo. Hay que apuntar a la responsabilidad central de quienes los mandan a delinquir. Todo esto requiere cuidado, comprensión, apoyo de los mayores y reintegración a la familia y al medio.

P.: ¿Hay resignación en la sociedad?

E.Q.: Ese es un riesgo muy grande. Pero no creo que haya resignación, sí un gran hartazgo, por eso las marchas, el pedido de justicia, el aporte de datos concretos; y si no hay más aporte es porque no hay preservación de testigos y la gente tiene miedo. El reclamo de la sociedad debe movilizar a la dirigencia. Por eso, ante la falta de políticas de seguridad, planteamos estas medidas, que no son nuevas,como un plan integral.

P.: Ustedes habían sido hastaahora reacios a acuerdos con otras fuerzas. ¿Qué cambió?

E.Q.: Tiene que ver con las condiciones y los tiempos de la realidad. Al inicio de estas conversaciones institucionales entre la CC, la UCR, el socialismo y otras fuerzas, no estamos planteando un frente electoral ni candidaturas, sino un trabajo conjunto porque la sociedad, harta de su propio hartazgo, pide una salida a esta situación. Y es la sociedad la que va marcando los tiempos. A partir de las identidades históricamente mayoritarias del pueblo argentino es necesaria una construcción que las abarque. Por eso hablamos de tres principios básicos: ética, república y justicia social. Y a partir de ahí construiremos una alternativa de gobierno que implique, puesta la mirada en 2011, la integración en una gran coalición cívica. Estamos demostrando que hay oposición. Y hay una acción concreta para poner freno al abuso de poder y mostrarle a la sociedad otra manera de resolver la problemáticaeconómica, social y política.Esta es una construcción que intenta modificar prácticas políticas corruptas que incidieron en un ejercicio del poder que se expresa en autoritarismo, en una falta de respeto total a las personas y a las instituciones. No podemos naturalizar la corrupción, éstos roban pero algún puente hacen. Y la sociedad no puede naturalizar el sometimiento como relación con su gobierno.

P.: El ARI es la fuerza política con mayor representación femenina. ¿Cómo creen que impactará la presidencia de una mujer?

E.Q.: Acá no está en juego una cuestión de género porque Cristina de Kirchner no llegó por el género, aunque a veces haga una utilización del tema. Lo que importa es cuál es la política, la gestión, el estilo. Hoy es indiscutible que quien toma las decisiones es en realidad Néstor Kirchner. Por eso espero que esta experiencia no reafirme la concepción machista de que las mujeres tienen que dedicarse a lavar los platos.

Entrevista de Claudia Peiró

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