Cristina se amiga con buenos vecinos
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Cristina de Kirchner, en un día hiperactivo, visitó unidades de emergencia del PAMI y por
la noche encabezó un encuentro con dirigentes de Brasil, Uruguay, Chile y la Argentina.
El procedimiento no produjo ninguna simpatía en el Palacio San Martín. Hay otro elemento latente: si, en diciembre, Kirchner asume la jefatura de la UNASUR, se convertirá de hecho en el «canciller» argentino para la región y acotará los movimientos de Taiana.
Así como evitaron hacer una escala en Caracas, cuando iban rumbo a los EE.UU., y el ex presidente desistió de posar con Rafael Correa en Ecuador en la previa del referendo de ese país, ahora Cristina apuró una cumbre con delegados de Lula, Tabaré y Bachelet.
Entre los invitados más relevantes figuran José «Pepe» Mujica, senador y ex ministro de Tabaré, que se anota para candidato presidencial, pero le auguran ser el vice de Danilo Astori y Luiz Dulci, ministro de la Presidencia de Brasil, antiguo dirigente del PT.
El factótum de la ronda es Marco Aurelio García, otro conocido de los Kirchner.
Llegó también Osvaldo Andrada, ministro de Trabajo de Bachelet, de formación socialista -a la chilena-, y uno de los ministros del gabinete trasandino que mejor rankea en la opinión pública.
Al trío organizador, se sumaban anoche Carlos Tomada, Daniel Filmus y Juan Manuel Abal Medina. Pero la presencia más esperada del encuentro es la de Néstor Kirchner, a quien los visitantes quieren escuchar. En definitiva, podría convertirse en el supercanciller de la región si aterriza, como se espera, en la UNASUR.
Ese tema, en las charlas informales, estará presente: la designación del patagónico choca con el recelo de Perú, que igual envió señales de voluntadde aceptar, y de Uruguay,-que le teme a que un Kirchner en el plano regional los perjudique, visto el asunto pendiente de la pastera Botnia.
Claro que la urgencia de Cristina es otra: quiere una foto, un abrazo, un marco de dirigentes «progres» de la región para acompañar con gestos políticos el giro moderado que, con el pago al Club de París y la reapertura del canje, pretende darle a su gestión.
Chávez, obvio, no puede formar parte de ese plan, menos luego del impacto del juicio de Miami que terminó de ratificar las presunciones de la Casa Rosada respecto de la desprolijidad de los chavistas en sus maniobras.
La cita, que anoche abrió la Presidente, continuará hoy con debates y análisis sobre la crisis financiera y su eventual impacto en la región.
P.I.




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