23 de mayo 2003 - 00:00

Cultura ya extraña decreto de Menem

¿La cultura criolla empezó a extrañar a Carlos Menem? Al menos, eso es lo que se desprende de las repetidas manifestaciones de estos días, contrarias a que la Secretaría de Cultura, en el gobierno de Néstor Kirchner, pierda su autonomía y vuelva a depender del Ministerio de Educación. La última alarma fue de la Asociación Argentina de Actores, que en un comunicado difundido ayer a la prensa se declara en «estado de alerta ante las versiones circulantes que dan cuenta de la fusión de la Secretaría de Cultura de la Nación con el Ministerio de Educación». «Hasta el momento -dicen los comediantes-, dicha secretaría había alcanzado un rango jerárquico que le permitía diseñar sus políticas que, con este cambio, lamentablemente se perdería.»

Tradicionalmente, enquistada en el Palacio Pizzurno junto con otras tres secretarías, fue durante el primer gobierno de Menem cuando Cultura adquirió su autonomía y se separó del Ministerio de Educación. En esos años, era Mario «Pacho» O'Donnell quien ocupaba el sillón del palacio de la avenida Alvear. Al decretarse su autonomía, Cultura pasó a tener en la práctica un rango ministerial (aunque la ley de ministerios no autorizaba a «blanquear» ese status), pero el secretario participaba, en el mismo nivel de los ministros, de las reuniones de gabinete.

«No se trataba solamente de algo protocolar»
, recordó ayer a este diario O'Donnell. «Uno podía exponer directamente los problemas del área, plantearle al ministro de Economía las necesidades más urgentes y ser escuchado. De otra forma, era imposible. Todo se perdía en la burocracia del palacio Pizzurno. En realidad, todo empezó cuando los Hermanos Abalos me fueron a ver por quinta vez, no recuerdo, porque todavía se les adeudaban 500 pesos de una actuación de hacía mucho tiempo.Yo me cansé y me fui con el expediente a ver al presidente, y allí se decidió la autonomía.»

• Modernismo

Aunque hay una corriente administrativa o cierta lógica conceptual al hacer depender Cultura de Educación, la tendencia moderna es que existan como reparticiones separadas. Al subordinarse a Educación, Cultura pierde automáticamente el manejo de su presupuesto. El ex secretario O'Donnell, sin embargo, se preocupó en su diálogo con este diario de destacar la figura del futuro ministro del área, Daniel Filmus: «Creo que tendrá la sensibilidad suficiente para que Cultura no quede postergada dentro de su cartera».

En rigor, fue hasta el fin del gobierno Menem que Cultura fue un área totalmente autónoma. Al asumir el gobierno Fernando de la Rúa, su secretario, Darío Lopérfido, amante de las comunicaciones, fusionó Cultura con Comunicación en su propia persona, detentando a la vez el cargo de vocero presidencial.

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