No era el cielo, pero el lugar era elevado: el salón Atalaya del Sheraton sirvió para que ministros de los tres credos monoteístas se acercaran a uno de los rituales más preciados del islam, el Iftar, la ceremonia de interrupción del ayuno del Ramadán. El primero en llegar, Carlos Malfa, obispo de Chascomús y responsable de la Conferencia Episcopal para la relación con los otros credos. Junto a él, el rabino Sergio Bergman y su colega Daniel Goldman. También el vocero del cardenal Jorge Bergoglio, Guillermo Marcó. Lo significativo: la larga charla de Guillermo Oliveri, el secretario de Culto del gobierno de Néstor Kirchner, con ambos prelados.
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