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A comienzos de semana, Kirchner retocó su agenda con el propósito de vaciar martes y miércoles, y dedicarlos de lleno a seducir a De la Sota. Como no logró que el cordobés lo visite en la casa de Santa Cruz, el candidato se subió a un avión y viajó a Córdoba.
Pero en suelo mediterráneo se atragantó con una novedad: el cordobés, que profesa una neutralidad sugestiva -el PJ de Anillaco dice que esconde un apoyo a Kirchner había maquinado excusas para visitar Córdoba: por caso, una cita con economistas de la Fundación Mediterránea, mesa cavallista, que sólo lo aplaudió cuando el candidato defendió su decisión de depositar en Suiza las regalías petroleras de Santa Cruz.
Con ese clima adverso, hoy a las 8.30 Kirchner le pedirá al cordobés -que ayer compartió en Olivos un almuerzo con
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