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30 de octubre 2007 - 00:00

Debut en cortocircuito del triunfante radicalismo K

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La Presidencia de la Nación comenzó ayer a distribuir fotografías de Cristina de Kirchner registradas en la residencia de Olivos en actitud de descanso. Hasta ahora sólo se conocían las que la mostraban en actos o trabajando.
Las tropas de Julio Cobos comenzaron a intuir la derrota en su propia provincia aun antes de las elecciones del domingo, día en que el peronista Celso Jaque derrotó al candidato de la concertación « plural», César Biffi. A la grosera indiferencia de Cristina de Kirchner durante toda la campaña con su compañero de fórmula, el jueves pasado se le sumó un duro cruce de palabras entre operadores kirchneristas y estrategas del electo vicepresidente cuyano.

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La Casa Rosada despachó el jueves 25 un avión de Presidencia rumbo a Mendoza. Allí viajó Juan Carlos «Chueco» Mazzón, histórico operador mendocino de los presidentes peronistas desde el regreso de la democracia. Luego del aterrizaje, la bienvenida no fue la mejor. Todo el cobismo ya manejaba datos que anticipaban la derrota del candidato a gobernador de Cobos ante Jaque, justamente en Mendoza, el mismísimo paraíso de la concertación.

Ante la neutralidad declarada por Néstor Kirchner en relación con sus candidatos mendocinos a gobernador, el ex diputado y actual ministro de Seguridad de la provincia, Alfredo Cornejo, descargó su ira ante Mazzón. Lo acusó de perjudicar a la concertación, a Cobos, y de operar en las sombras en favor de Jaque para que la derrota del cobista Biffi debilite la figura del electo vicepresidente.

«Se le salió la cadena a Cornejo. Lo increpó muy duro a Mazzón y lo acusó de operar contra Cobos», relató a este diario una encumbrada fuente mendocina del cobismo. Pero Cornejo no se detuvo en su raid acusatorio. También señaló a Aníbal Fernández y al gobernador sanjuanino José Luis Gioja de erosionar el diseño de la «concertación» para quitarle poder a Cobos al frente del Senado, cuerpo que presidirá a partir del año que viene en su condición de vicepresidente.

  • Cónclaves

  • La interna de gobernadores y legisladores del PJ contra Cobos se remonta a medidos de 2006, cuando el radical mendocino ya sonaba para secundar a Cristina de Kirchner en la fórmula. En reuniones secretas del bloque de diputados del Frente para la Victoria, comandadas por Agustín Rossi, se aseguraba que el protagonismo dado a Cobos afectaría las candidaturasde los varones peronistas del interior del país. Avalaban esas conjeturas Miguel Angel Pichetto, una víctima de la concertación que perdió la elección a gobernador ante el radical K Miguel Saiz y que como jefe de la bancada oficialista en la Cámara alta, ahora tendrá la oportunidad de vengarse y conspirar contra Cobos desde el Senado.

    Ayer, el radicalismo kirchnerista había entrado en pánico. La derrota de Biffi, sumada al triunfo del radical (es decir, ni kirchnerista, ni lavagnista, ni arista) Víctor Fayad en la pelea por la intendencia de la capital mendocina frente al vice gobernador de Cobos, Juan Carlos Jaliff, había desmoralizado a la UCR K.

    La crisis se profundizó con otra derrota: la del candidato de Daniel Katz a la intendencia de Mar del Plata, Sergio Fares, derrotado ante el vecinalista Gustavo Pulti.

  • Devolución

    El clamor de los gobernadores de la UCR kirchnerista para que Néstor, y no Cristina de Kirchner, fuese el candidato a presidente del Frente para la Victoria fue un dato que anticipó este diario a mediados del año pasado y que vició de origen el experimento concertador. La primera dama devolvió gentilezas ignorando a Cobos durante toda la campaña. Pasó más de 40 días sin hablarle ni recibirlo, y cuando la crisis ya se tornó grotesca, invitó al gobernador mendocino a una cena en el hotel Sheraton: «Ya creían que nos íbamos a divorciar», bromeó la senadora bonaerense.

    Ayer en las filas de Cobos ya daban por descartada su pretensión de máxima para el período 2007-2011: ocupar alguno de los ministerios de la «era Cristina». El ataque de pánico y paranoia ante la derrota de vicepresidente electo en su propia tierra. «Me siento profundamente responsable (de la derrota) porque cuando uno no obtiene lo que desea, no se llama éxito, se llama fracaso», fue el mea culpa de ayer de Cobos al regresar a la provincia. Al ocaso del ocaso del cobismo en Mendoza se suma también el cortocircuito que el saliente gobernador cuyano mantuvo con el INDEC por las contradictorias cifras de inflación que difundió ese organismo público.

    El ex jefe de la UCR y también derrotado candidato a gobernado Roberto Iglesias resumió en una frase el papel del radicalismo kirchnerista en su provincia: «Creo que son muy inocentes los que pensaron que podrían hacer algo dentro del poder de Kirchner, creo que terminarán fagocitados. Considero que equivocaron el camino, no nos escucharon, tuvieron miedo de perder y terminan fagocitados por este poder del PJ que evidentemente es el que ha ganado y el que gobernará».
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