El Palacio de Justicia, escenario de descontento
de jueces y funcionarios.
El presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Ricardo Recondo, inauguró su nueva gestión con intenciones de polémica: a menos de una semana de haber sido reelecto para el cargo, denunció presiones a la Justicia y aseguró que el Consejo de la Magistratura, en vez de fortalecer la independencia de los jueces, intenta domesticarlos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No bien ganó el jueves pasado las elecciones para la presidencia de la asociación que representa a todos los magistrados de la Justicia federal, Recondo ya estaba agitando la escena tribunalesca denunciando la falta de libertad de los jueces a la hora de emitir un fallo. Esto se debe, según el juez, a que actualmente están muy debilitadas en el país las protecciones constitucionales que se establecen en todos los países civilizados del mundo. Para Recondo, en estas condiciones es cada vez más difícil defender adecuadamente las libertades y la propiedad de la gente.
La crítica del presidente de la asociación tampoco es nueva: en el pasado ha denunciado presiones a los jueces y afirma que lo único que obtuvo como resultado fue recibirlas él mismo. En este punto, el Consejo de la Magistratura tiene una responsabilidad central para el magistrado. Y sobre todo es paradójico, si se tiene en cuenta la razón por la cual fue creado: un organismo por fuera del Poder Judicial que funcionara como su «fiscal» y, al ser independiente, evitara la toma de decisiones basada en influencias y presiones inherentes al sistema.
Propósito
Al contrario de esta idea inicial, Recondo remarcó que el Consejo trata de domesticar a los magistrados y vulnerar su independencia, por ejemplo, «dilatando denuncias irrazonables e irresponsables». Todo un golpe para un organismo que en estos días seguramente será noticia, ya que el próximo jueves elige a su nuevo presidente.
Recondo también señaló que la presión hacia los magistrados se vive en todo el país, y destacó que la situación es peor en el interior, porque los jueces están menos protegidos. El presidente electo explicó que esta diferencia se debía a que en una gran ciudad los jueces y las cámaras están más cerca, mientras que en las provincias hay muchas localidades pequeñas donde el juez «está muy solo». Finalmente, agregó que era justamente por eso que necesitaban más protección institucional, no sólo a través de la aplicación de la Constitución y sus garantías para un debido ejercicio de la judicatura, sino también a partir de la presencia de la asociación.
Dejá tu comentario