El Gobierno insiste en evitar que se aprueben los cambios en la coparticipación del impuesto al cheque, que hoy por hoy, se transformó en la principal bandera de la oposición en el Congreso y que significaría un revés económico y político a la gestión de Cristina de Kirchner.
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Luego que la Presidente sostuvo que el Ejecutivo no puede permitirse perder un ingreso cercano a los $10.000 millones (cifra que cedería si se modifica la coparticipación), hoy se sumó el titular de la bancada de diputados oficialistas, Agustín Rossi, quien señaló que su bloque no va a ser "cómplice de un proceso político que desfinancie al Estado nacional".
La estrategia del Gobierno para no ceder en el reparto de fondos a las provincias incluyó una convocatoria a legisladores afines y funcionarios, quienes acudieron a un almuerzo el sábado en la quinta de Olivos. Para reforzar la defensa, ya se está preparando una reunión con los gobernadores peronistas y radicales K afines.
Rossi consideró "un acto de irresponsabilidad absoluta plantear la modificación del impuesto al cheque, sacarle $10.000 millones al Estado nacional y no decirle cómo suplantarlo".
Mientras que las provincias se quejan por la falta de fondos y sufren los rojos fiscales en sus cuentas, el millonario monto que recibirían en concepto de coparticipación es un trofeo demasiado tentador como para dejarlo pasar. Sin embargo, Rossi afirmó que pese a los reclamos, el Ejecutivo "aumentó el nivel de transferencias de Nación a provincias".
Asimismo, el santafecino negó que oponerse a que se modifique el reparto del gravémen a los Débitos y Créditos vaya en contra de los intereses del distrito que representa, ya que consideró que le debe ir bien a la Nación para que a las provincias les vaya igual.
La semana pasada la oposición estuvo a un voto de darle media sanción al proyecto en el Senado, pero la falta de quórum, por la ausencia de Carlos Menem, frustró la sesión.
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