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13 de noviembre 2007 - 00:00

"Desinflamar" es lo que busca el gobierno con la papelera

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«Esperar hasta que se desinflame.» Esa es la consigna que quiso seguir ayer el gobierno ante las declaraciones del canciller uruguayo Reynaldo Gargano. No es mucho tampoco lo que le queda por hacer ante la violencia del discurso uruguayo. Anoche, en las oficinas de Jorge Taiana, se analizaba cómo responderle a Gargano. Primó la calma y recién hoy, después de meditarlo mucho, habría un comunicado oficial. Cualquier cosa que hubiera dicho la Cancillería argentina ayer sólo habría profundizado más la crisis.

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Con el conflicto recalentado al máximo después de los cruces presidenciales en Santiago de Chile, en la Cancillería argentina reconocieron ayer que no esperaban otra complicación por parte del gobierno uruguayo. Por eso las declaraciones de Gargano causaron sorpresa: «Hace dos días hablaba de diálogo y ahora dice que no hay diálogo», resumió una fuente del Palacio San Martín.

Así, hasta última hora, la Cancillería estaba analizando qué pasos seguir: «Todo el esfuerzo pasa por ser firme o prudente, Uruguay nos metió en este conflicto y no hace nada para ayudar», se dijo para mantener la estrategia argentina de cargar públicamente toda la responsabilidad de las próximas movidas sobre el gobierno uruguayo.

Ante el hecho consumado del inicio de producción en Botnia, hubo también ayer autocrítica sobre el manejo argentino del asunto, claro que no provino del gobierno.

Arrancó el ex embajador Abel Posse -que fue a las elecciones de octubre como candidato a senador porteño en la lista de Roberto Lavagna-: «Todo se originó en la irresponsabilidad de un ex canciller argentino», dijo. Se piensa que se refería a Rafael Bielsa, quien en el Congreso ya fue acusado no sólo de saber las alternativas del acuerdo que Jorge Batlle había firmado con Metse Botnia para la instalación de la pastera, sino también de haber mantenido un acuerdo secreto con los uruguayos para no enturbiarles la inversión de los fineses.

En una reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, el entonces canciller deslizó algo sobre el tema. Unos meses después, Alberto Fernández tuvo que poner la cara en el recinto durante uno de sus informes como jefe de Gabinete para desmentir que el gobierno argentino hubiera consentido por omisión el avance de la pastera en Fray Bentos y que existiera un acuerdo sobre control conjunto medioambiental con ese país.

Desde ese momento hasta ahora se especuló siempre -aquí y también lo hizo el equipo de abogados de Tabaré Vázquez en La Haya- con la posibilidad de que ese papel apareciera, lo que hasta ahora no ha pasado.

De ser cierta, hubiera sido curiosa esa historia sobre Bielsa. El, como santafesino, debe saber que una pastera en su provincia, en Fray Luis Beltrán, no sólo acumuló denuncias por contaminación, sino que además genera el clásico olor a coliflor fermentado lo suficientemente fuerte como para que algunos días se detecte en Rosario, que está a 25 kilómetros de esa planta. Todo eso sin mencionar que la planta en Fray Luis Beltrán es mucho más antigua, pero ni se acerca al volumen de producción de Botnia.

  • Críticas

    Raúl Estrada Oyuela, ahorapresidente de la Academia de Ciencias del Ambiente, antes representante especial para Asuntos Medioambientales Internacionales de la Cancillería, también abundó en críticas al sistema de monitoreo de Botnia: «No quiero discutir con una funcionaria, pero solamente para referirme a lo que ella ha dicho, el monitoreo está hecho por la empresa y el resultado es el que indica la empresa. Nadie se monitorea a sí mismo, eso no es satisfactorio. Que los estándares son los mismos que cualquier empresa europea no es así, en ninguna ubicación de Europa esa planta podría emitir el dióxido de azufre que va a emitir sin tomar otros recaudos. En Europa no se puede agregar dióxido de azufre a las emisiones porque el dióxido de azufre produce lluvia ácida. Acá ellos tienen piedra libre», dijo.

    También aportó algunos datos que tanto Uruguay, como la Argentina, deberían haber advertidoantes del comienzo de la construcción de la planta. Por ejemplo, que ninguna pastera construida en el mundo se ubica tan lejos del mar como Botnia sobre el río Uruguay, impidiendo así que los efluentes se concentren en el curso del río y se vayan acumulando en lugar de dispersarse más rápido en agua salada.

    Pero además, trazó una relación directa entre el régimen de operación Salto Grande y Botnia: «Ahora la represa está produciendo a un nivel histórico, pero eso complica de acuerdo al régimen». No es lo mismo que el Uruguay funcione a bajo caudal o que los vientos que se originan sobre el embalse impulsen las emanaciones.
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