Mauricio Macri retomó ayer el contacto con Jorge Sobisch. Puede interpretarse que lo hizo para reforzar posiciones y no desarmar la alianza con el neuquino después de haberse mostrado recientemente con Ricardo López Murphy. Pero en realidad el acercamiento con Sobisch tuvo un fin más estratégico: desalentar las versiones que ubican a Macri ya como un alfil de Roberto Lavagna en la Capital Federal. Desautoriza así a un sector interno de su partido (sobre todo el más ligado al duhaldismo) que quiere a Macri candidato municipal subordinado a la futura postulación de Lavagna.
Macri y Jorge Sobisch se encontraron ayer para reforzar su alianza política e insistir en la necesidad de presentar candidatos propios en las elecciones generales del año que viene. Pero también analizaron el nuevo escenario político surgido tras el lanzamiento virtual de la candidatura presidencial de Roberto Lavagna. El líder del PRO y el gobernador neuquino expresan visiones distintas sobre qué hacer en caso de que el ex ministro kirchnerista confirme sus aspiraciones presidenciales.
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A solas, en un salón privado del segundo piso del minimalista Museo Renault de la avenida Figueroa Alcorta, Macri y Sobisch conversaron durante una hora. No querían que el lanzamiento inconsulto a la Presidencia del empresariodiputado enfriara la relación entre ambos. Se sabe, el jefe del Movimiento Popular Neuquino confiaba en que Macri pelearía por la jefatura de Gobierno porteño para tener así despejado el camino hacia una segura consagración como candidato del centroderecha al sillón de Rivadavia.
Macri y Sobisch coincidieron en que ambos son precandidatos a presidente del mismo espacio y que, de no confirmarse la alternativa lavagnista, consagrarán a fin de año -vía internas o encuestas- el nombre que finalmente se imprimirá en las boletas.
Sin embargo, ahora que la figura de Lavagna amenaza con eclipsar sus precandidaturas, el líder del PRO convocó al gobernador para intercambiar opiniones sobre el nuevo escenario. «Lavagna tendrá méritos académicos y es una figura respetada, pero como ex ministro de Néstor Kirchner todavía no definió una postura opositora ni explicó cuál será su programa de gobierno», razona Macri para explicar en su entorno su intención de posicionarse como el principal referente opositor.
Pero Sobisch con más cinturapolítica explica que, le gusteo no al macrismo, la aparición de Lavagna reconfigura el mapa político del centroderecha criollo. Insiste con sus elogios al ex ministro y, aunque coincide en el carácter virtual de su candidatura, previene al xeneize sobre el riesgo de fractura del electorado: «Mauricio, no sirve que vayamos atomizados», advirtió el patagónico. Por eso incluso no descarta sumarse al proyecto Lavagna 2007 en caso de que el ex titular de Ecolatina confirme su postulación presidencial.
Lo que quedó claro es que, en caso de cristalizarse la candidatura de Lavagna, el gobernador neuquino no buscará ni una banca en la Cámara de Diputados ni en la de senadores. El sobischismo mantuvo contactos la semana pasada con los ex duhaldistas opositores Juan José Alvarez y Francisco de Narváez. Este último legislador sería el hombre que el Movimiento Provincias Unidas de Sobisch respaldaría como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, distrito en el cual Mauricio Silva -principal estratega bonaerense del neuquino- se encuentra abriendo locales partidarios y generando nuevas adhesiones de peronistas desencantados.
Reactivación
Previo a la cita con Sobisch, «Mauri», como llaman sus principales colaboradores al líder del PRO, se reunió ayer con el G-7 macrista: el diputado Federico Pinedo, Néstor Grindetti (director del Banco Ciudad), la legisladora porteña Gabriela Michetti, el bonaerense Jorge Macri, el legislador nacional Eugenio Burzaco, Horacio Rodríguez Larreta -por ahora, candidato PRO para la jefatura del Gobierno porteño- y Carlos Tramuttola, referente partidario en temas energéticos. Allí resolvieron reactivar la relacióncon el neuquino para que las últimas apariciones de Macri junto a Ricardo López Murphy no desarticularan el delicado equilibrio de este tríptico político. Por eso, para contrarrestar la presentación del documento «El país que queremos», que Recrear y el macrismo realizarán la semana que viene, el PRO resolvió agendar para dentro de un mes un encuentro de equipos técnicos con el sobischismo para estudiar iniciativas en materia de seguridad, salud y educación.
Sin embargo, la competencia por adueñarse de la candidatura presidencial sobrevoló permanentemente la cumbre Macri-Sobisch. Tanto que Horacio Rodríguez Larreta había intentado infructuosamente la semana pasada ganarse la adhesión de los partidos provinciales en un almuerzo que compartió, entre otros dirigentes, con el senador salteño Ricardo Gómez Diez.
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