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6 de abril 2004 - 00:00

Diputados de Kirchner no votarían leyes más duras

El peronismo sabe que mañana deberá poner su fuerza histórica en el recinto de Diputados para aprobar el paquete de leyes sobre seguridad. Los aliados del Presidente Kirchner en el Congreso no están convencidos de la bondad de un aumento de penas para combatir el delito, como tampoco lo está, en realidad, el resto del PJ. La diferencia es que algunos de los primeros, como muchos transversales, se retirarán del recinto a la hora de votar. El resto -duhaldistas, santafesinos, cordobeses y menemistas- acatará las órdenes partidarias y se quedará en sus bancas. Y esto a pesar de protestar porque el Presidente les tiró el peso de la responsabilidad por la demora en sancionar leyes duras. Sólo un puñado de peronistas está convencido de la necesidad de aumentar penas. Tendrán enfrente al radicalismo -que como ellos pero en público pide a Kirchner también una reforma judicial y de seguridad-, a socialistas y a diputados del ARI. Pero ésa no es la única división que hoy afecta al amplio espectro del oficialismo. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, se enfrentó ayer a Felipe Solá al rechazar la idea de unificar las policías Federal y Bonaerense para hacer un cuerpo metropolitano que controle tanto Capital Federal como conurbano bonaerense. Ibarra, quien se animó a decir que ese plan «es un retroceso», se apura ahora a exigir una policía propia para la Capital con la que cree podría afrontar los problemas de inseguridad de su distrito. Claro que para eso debe modificarse la ley que le impide a la Ciudad contar con agentes propios.

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Esta situación ha traído en los últimos meses más de un dolor de cabeza a la conducción del PJ en Diputados. Los duhaldistas, menemistas, santafesinos y cordobeses, que tienen enfrentamientos declarados con el gobierno, están acostumbrados a sentarse en las sesiones y pagar el costo político de votar las leyes impopulares que pide el Ejecutivo o las muy populares, pero con las que no están de acuerdo.

Esta vez, como en otras ocasiones,saldrán del recinto con la misma sensación: poner la cara para aprobar un paquete que apoyan sólo por la presión del reclamo popular, pero no por convencimiento.




Mañana estarán en el recinto los que apoyan la necesidad de aumentar penas en el Código Penal, restringir las salidas anticipadas de la cárcel por buena conducta o declarar delito la tenencia de armas no declaradas, liderados, en este caso, por Carlos Ruckauf y Jorge Casanovas.

Los seguirán quienes no tienen convencimiento en el tema y piden que el gobierno se involucre en la situación con una reforma seria al sistema judicial y de seguridad, como duhaldistas y el resto del PJ.

Y, por último, los transversales como Miguel Bonasso y Juliana Marino y algunos kirchneristas de origen que optarán por un segundo plano discreto. Sin desairar notoriamente a su jefe en la Casa Rosada -que le prometió acción a Juan Carlos Blumberg y lo invitó a pedir leyes al Congreso-, seguirán la línea de retirarse del recinto a la hora de votar. Junto a ellos estarán socialistas como Alicia Castro o los aristas de Elisa Carrió.

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