El Frente de Todos buscará desde la mañana de hoy, y pese a serias dudas sobre la obtención del quorum para iniciar la sesión en Diputados, la sanción de la ley de etiquetado de alimentos, que promueve la advertencia a consumidores sobre los excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, a partir de información clara, oportuna y veraz en los productos a la venta.
La compleja situación que se presenta para el oficialismo, comandado en Diputados por Máximo Kirchner y por el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, se da tras haber convocado a una sesión especial el viernes pasado a última hora sin aviso a la oposición, que considera que la agenda no fue consensuada y pide, a cambio, que sea el Frente de Todos quien consiga el quorum.
Visiones
Esta iniciativa, que en el Senado pasó rápido -la empujó la camporista Anabel Fernández Sagasti, pero la mayoría de la oposición acompañó-, puede perder estado parlamentario si no se sanciona. Sin embargo, y más allá de la finalidad lógica que reconocen muchos legisladores, es que parte del articulado choca con cuestiones básicas que ponen en riesgo la ya golpeada actividad de varios sectores industriales.
“Se puede legislar mediante una norma que cumpla con dichos objetivos, pero evitando la generación de obstáculos al comercio, a la producción y a las economías regionales afectadas”, señaló horas atrás la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham). Además, la entidad manifestó: “Sólo para entender la magnitud de su alcance. El 92% de los alimentos que se comercializan hoy en la Argentina estarían siendo discriminados negativamente y sin destacarse los aportes positivos que conllevan, como fibra y demás propiedades que, por ejemplo, resaltan las actuales ‘Guías Alimentarias’ disponibles. Precisamente, ser más directo y comprensible, a simple vista, no significa para nada que sea el adecuado, ni el más equitativo de los sistemas de etiquetado frontal implementados hoy en el mundo”.
Presencialidad
Otra duda que aparece en diferentes despachos es el arribo a horario de diputados del interior del país para la sesión, cuyo inicio será a las 11. Ante falta de quorum, se iniciaría una reunión en minoría donde el oficialismo intentaría descargarse con la oposición macrista. No obstante, Juntos por el Cambio ya tiene prevista la respuesta: dejar claro que no hay problemas con tratar el etiquetado de alimentos -más allá de alguna eventual modificación sugerida-, y dirá que convocará una sesión para la semana próxima con dicho tema, la emergencia educativa y retoques a la cuestionada ley de alquileres. Sobre eso trabaja, entre otros, el macrista Cristian Ritondo, amigo personal de Massa.
La sesión de hoy será de presencialidad plena, tras un cruce entre la oposición y Massa. El tigrense tuvo que desactivar algunas excepciones para continuar en la virtualidad. Algo similar ocurrió en el Senado, donde Cristina de Kirchner no apostó al regreso tan rápido pero tuvo que volver sobre sus pasos.
De hecho, la Cámara alta definía anoche el temario del encuentro de mañana -en general, comienzan siempre a las 14-, aunque los legisladores avanzarían con una declaración de rechazo a la política de extensión de la plataforma continental realizada semanas atrás por Chile.
Mientras tanto, el Congreso espera que se defina la visita del ministro de Economía, Martín Guzmán, para que explique en Diputados el Presupuesto 2022. Las promesas de kirchneristas Carlos Heller quedaron alejadas de la realidad. El funcionario siempre estuvo dispuesto a asistir pese a operaciones de voceros extraoficiales.
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