El oficio de equilibrista de Hugo Yasky se vuelve, día a día, más exigente: la CTA que conduce dio este fin de semana un tranco hacia un perfil más opositor al gobierno, maniobra que tendrá como expresión su primera megamarcha sindical contra Cristina de Kirchner.
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En Jujuy, Víctor De Gennarorecuperó siquiera temporalmenteel control político de la central al imponer su criterio en la Constituyente Social, que reunió a unas 600 organizaciones, y resolvió descargar una perdigonada de críticas contra la Casa Rosada.
Ese tono se traslucirá en diciembre cuando, todavía sin fecha, la CTA se movilizará a Plaza de Mayo con un menú de reclamos bajo el brazo: del blanqueo de los datos del INDEC a un plan integral contra la pobreza, con un apartado puntual en el tema libertad sindical.
Esa marcha. la primera en 10 meses de gestión de la Presidente, será el escalón previo a una jugada política que la central de la calle Piedras agenda para 2009 y consiste, en un marco de acuerdos y alianzas con otros sectores y partidos, meterse en la disputa electoral.
De hecho, en Jujuy, junto a la cúpula ceteísta estuvieron Fernando Pino Solanas y Martín Sabbatella, referentes que aparecen, todavía en un dibujo borroso, como potenciales socios electorales, con un formato ajeno al dispositivo del kirchnerismo.
Propuesta
En las rondas de debate y análisis, estuvo presente la propuesta de impulsar un formato político y electoral para el año próximo. No se lo quiso enfocar como el eje de la cumbre, que fue la lucha contra la pobreza y el hambre, pero tomó una fuerza nunca antes vista.
Es más: días antes de aparecer por Jujuy, Yasky expresó su agrado frente a la posibilidad de que Sabbatella, intendente de Morón, se convierta en candidato a diputado nacional por Buenos Aires, postulación que sigue en pie aun a pesar de la supuesta irrupción de Néstor Kirchner.
Es la revancha de De Gennaro que dejó escapar, tras la crisis de 2001, la oportunidad -según dicen en CTA- de encabezar un bloque progre. El dirigente no se animó a dar el salto y ahora busca otra oportunidad más como operador (de hecho fue el artífice y organizador de la cita de Jujuy) que como candidato.
Salvando las distancias, casi un Duhalde de la progresía, que se rodeó de Marta Maffei, Roy Cortina, Claudio Lozano, Pedro Wasiejko -adjunto de la CTA- para invitar a «hacer la revolución en la Argentina».
Un detalle: aunque hubo delegados del Frente Transversal, en Jujuy no estuvo -o no se hizo visible- Edgardo Depetri, la carta brava del planeta K en la mesa de la CTA. Menos, todavía, había espacio para que se muestre por ahí el piquetero K Luis D'Elía.
Del escenario se cayó, también, Eduardo Buzzi. La presencia del titular de la Federación Agraria Argentina (FAA) fue motivo de tensiones y debate en el seno de la CTA. Buzzi tiene una larga historia de acuerdos con De Gennaro pero sus gambetas últimas lo alejaron de esos socios.
Movidas
Sin ultraopositores, aunque la mayoría del staff político que estuvo en Jujuy despliega cuestionamientos contra el gobierno, pero tampoco sin hiperdefensores de los Kirchner, la CTA extendió su ámbito de juego y sumó a su mesa grande a movimientos indígenas e, incluso, a grupos católicos.
El lugar elegido no fue casual: en Jujuy opera la Túpac Amaru, grupo político indigenista, con formación de izquierda, y un despliegue de militantes que genera pánico y envidia, que -para completar un cuadro inusual- dirige con mano de hierro una mujer: Milagro Sala.
Los más de 6 mil militantes, según la organización, que participaron del debate serán la base de una movilización en diciembre a Plaza de Mayo, que evitará ensañarse con el gobierno de Cristina de Kirchner, pero, en la práctica, será una señal de alerta contra la Casa Rosada.
De hecho, de un menú de temas en agenda, sólo uno reivindica -y con limitaciones- las acciones del gobierno: la CTA saldrá a respaldar el traspaso de los afiliados de las AFJP al sistema de reparto aunque será un acompañamiento condicionado y con «una lupa» para saber «cómo se manejan los fondos», explicó Yasky.
En esa línea, también reclaman que se absorba a los más de 10 mil empleados de las AFJP. «Que no quede un solo trabajador en la calle», precisó, ayer, el titular de la CTA.
Ese tema será uno de los ejes de la movilización de diciembrese esperará para poner fecha para coordinar con el Movimiento de los Chicos del Pueblo que tiene su marcha federal y tendrá como consigna central la lucha contra la pobreza que afecta, dicen, a 13 millones de personas.
«Como no se pueden tomar en serio los datos del INDEC, los estudios serios dicen que hay 13 millones de argentinos bajo la línea de la pobreza», precisó Yasky.
Además, para no agravar esa situación, pedirán al gobierno que dicte una resolución para impedir que haya despidos durante seis meses con motivo de la crisis financiera y económica. No faltarán, claro, la demanda histórica de personería para la CTA y un modelo de libertad sindical, tema que los Kirchner prometieron varias veces, pero nunca cumplieron.
Esa movilización tendrá, luego, otras expresiones: el 13 de diciembre habrá una jornada por el Día del Petróleo y, unos días después, se hará una actividad en defensa del sistema ferroviario, un tema que exploró y explotó Pino Solanas.
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