Duhalde apadrina pacto entre Solá y De Narváez
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En otros tiempos, cuando votaron contra la 125, Francisco
de Narváez y Felipe Solá secreteaban en el Congreso.
Ahora, entre ellos, todo es cortocircuitos.
Hasta ahora, el pulseo sólo lo explicitó Solá y es sobre el ex gobernador adonde apuntarán esencialmente los ejercicios de consulta. Tan intrigantes, los muchachos del peronismo empiezan a imaginar que detrás de las palabras hay objetivos inconfesables. «Son compatibles: Francisco mira a la provincia, Felipe a la Nación. Pueden formar parte de un mismo esquema», se animó a especular un dirigente que transita, desde hace años, el PJ bonaerense. Deberá avisarles a los protagonistas, que no lo ven así.
En esencia, es una cuestión de numerologías: llegado el caso de un superfrente del PJ disidente, Solá y De Narváez no se pondrían de acuerdo en compartir boleta si uno debiera cederle al otro el primer lugar. Se conciben a sí mismos como cabezas de lista.
Desde lejos, cada vez más a refugio -lo alteró a un punto extremo el escrache piquetero en La Plata, lo que derivó en un durísimo reproche a Alfredo Atanasof, organizador del evento-, Duhalde incentiva las expectativas de los dos con un objetivo propio: quitarles gente, y llegado el caso votos, a los Kirchner.
Esa dualidad del ex presidente interino fue la que detonó, la semana última, el malestar de De Narváez, que tuvo un cruce duro con Atanasof porque éste organizó el show del MPA platense donde se le dio lugar en la tarima a Jorge Sarghini, que se mueve cerca de Solá.
Es, por ahora, historia pasada. De Narváez dice que no se reunió ni tiene previsto reunirse con Solá y que, tampoco, al menos en su nombre, nadie se sentó a acercar posiciones con el ex gobernador. Este, a su vez, mandó a decir que no es un tema que le preocupe.




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