En pocas semanas, Eduardo Duhalde posará con Eduardo Buzzi. Con agenda específica, pero en una tribuna de alto peso simbólico, el dirigente de Federación Agraria Argentina (FAA) hablará de política agropecuaria en el MPA, el «think tank» productivista que patrocina el ex presidente.
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La foto de los dos Eduardo será un gesto provocador. Como emblema, la cita entre el ruralista y el bonaerense, traslucirá la sintonía entre ambos dirigentes y, según pretende Duhalde, el punto de partida para un pacto implícito en las legislativas de 2009. El ex presidente, se sabe, fantasea con una postulación de Buzzi que éste rechaza sin descuidar un tono elogioso hacia Duhalde. Dice el jefe de la FAA que luego de renovar -este jueves, en Rosario- como número uno de la entidad hasta 2012 no jugará a candidato.
Vidas paralelas: el bonaerensetambién afirma que no irá en ninguna lista, pero sostiene que ese compromiso es «in eternum»: «nunca más», promete. Tanto lo dice que, a su lado, empiezan a creer en verdad que a diferencia de otras promesas, ésta la cumplirá.
Buzzi disertará en el MPA el 28 de octubre. Para entonces, el ex gobernador espera tener un primer mapeo sobre la tropa que comenzó a recolectar en la provincia, con el horizonte previsible de las legislativas del año próximo. Pide más que PJ básico: pide chacareros.
De todos modos, la reconstrucción esencial del duhaldismo opera sobre sus socios históricos. El viernes, por caso, estuvo en Carmen de Patagones donde lo recibió, le prestó la casa y le sirvió una mesa nada frugal, Haroldo Lebed, hasta el 19 de junio declarado anibalista.
Ya no: Ledeb estrenó la sede del MPA en la provincia más sureña de la provincia hasta donde llegó otro ex anibalista, Sergio «Chino» Villordo (Quilmes), a oficializar su reconversión al duhaldismo que se dedicó, hasta hace poco tiempo, a combatir.
El ex senador provincial Manuel Lozano, de Lanús, heredero del veterano Manuel Quindimil también se arrimó al fuego de Carmen de Patagones. La matriz, y los nombres, se repiten: Antonio Arcuri y Mabel Müller, por caso, que siempre orbitan al ex presidente. Otros tienen doble pertenencia que, a simple vista, sugiere empatía: Alfredo «Tati» Meckievi camina el interior armando para Francisco de Narváez lo mismo que parece hacer Osvaldo Mércuri en el conurbano sur, mientras dice que será primer candidato por la Tercera en 2009.
«Los odian»
Define, Duhalde, una serie de actividades en la provincia de Buenos Aires. Planea, en ese marco, un desembarco en La Plata. Siempre del brazo de De Narváez, a quien promueve como el candidato estelar de su espacio en las legislativas del año que viene.
De Narváez juega cómodo en esa cancha, más allá de la molestia que le produjo la alfombra roja que Jorge Macri desplegó ante Felipe Solá. En las cercanías del empresariodiputado, aseguran que el otro Macri, Mauricio, reprendió a su primo. El motor del deseo.
«Yo colaboro -dice-, no quiero nada para mí: yo juego por el proyecto.» Desde ese lugar, que simula distante de las pasiones mundanas, siembra -sobre terreno fértil, debe decirse- broncas contra los Kirchner. «El gobierno los odia», les dice a los chacareros.
«Acá todos creen que el conflicto del campo se terminó con el voto no positivo de Cobos. Y no es así: acá todavía hay muchos problemas», se pone serio el ex gobernador y cita, según el auditorio, la agenda más sensible: en el sur, habló de la ganadería.
En esa zona, se afirma que la sequía redujo en 500 mil cabezas la producción ganadera. Muchos se vendieron a precios bajísimos; otros directamente murieron en el campo. Se sostiene que demorará 10 años volver a los niveles recientes de ganadería.
El temario rural, sabe Duhalde, le reditúa. Una medición reciente, que lee a sus visitantes, lo muestra por primera vez en años con mayor nivel de imagen positiva que de negativa. Un milagro que ni Jaime Durán Barba, que hizo magia con Macri, se hubiese atrevido a prometer.
Por eso, se mostrará con Buzzi quien con esa foto posiblemente termine de dinamitar los puentes con sectores de la progresía anti K, que encarnan Víctor de Gennaro y Fernando Pino Solanas, que lo imaginan como ariete del campo progre en un armado que enfrente a los Kirchner.
Lo curioso es que Duhalde, a su modo, también se mueve en ese ring. Cruzó el charco y saltó de Patagones a Viedma donde se lo agasajó como huésped de honor. Lo hizo un radical, ex K, llamado Jorge Ferreyra, intendente local. Duhalde se dejó usar como amenaza: Ferreyra le mandó a decir con ese show, a Miguel Saiz, gobernador radical de Río Negro, que a la vuelta de la esquina lo desafiará en las urnas.
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