Eduardo Duhalde firmó ayer los indultos al ex guerrillero Enrique Gorriarán Merlo y al ex coronel Mohamed Alí Seineldín. El perdón fue extensivo a los dos presos que quedaban del MTP y a los ex militares que se amotinaron en diciembre del '90. Néstor Kirchner reiteró su rechazo a la medida. En cambio Duhalde no sólo reivindicó esta prerrogativa constitucional sino que le sirvió como excusa para afirmar que tanto él como el presidente electo no tienen por qué consultarse cuando deben adoptar una decisión.
No obstante el rechazo a la medida reiterada ayer por el presidente electo, Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde firmó anoche el decreto de indulto al ex guerrillero Enrique Haroldo Gorriarán Merlo y al ex líder carapintada Mohamed Alí Seineldín. En medios castrenses se vio bien la decisión y se estimó que el Presidente, que se animó con un indulto al que no se atrevieron ni Carlos Menem ni Fernando de la Rúa, envió una clara señal a la Corte Suprema de Justicia, que tiene en sus manos la declaración de constitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. De hecho, el ministro de Justicia, Juan José Alvarez, mantuvo ayer una reunión de más de una hora con los miembros de la Corte con la excusa de la despedida, y no estuvo ausente este tema en la charla. Duhalde también aprovechó para subrayar que no espera que Kirchner lo consulte a él tampoco en el futuro, cuando tenga que tomar decisiones que son privativas de la investidura presidencial.
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El indulto, que no implica perdón por el delito, sino eliminar la aplicación de la pena, alcanza también a los dos activistas que quedaban presos del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) -Claudia Acosta y Norberto Fellicetti- y a los militares que participaron del amotinamiento del 3 de diciembre de 1990. Oscar Vega, Luis Baraldini, Pedro Mercado, Luis Segovia, Hugo Abete y Osvaldo Tévere.
Duhalde admitió que el tema de los indultos a Gorriarán Merlo y a Seineldín es «controvertido», por lo que aseguró que no deben esperarse más medidas de «esta envergadura». En rigor, tampoco quedan presos de estas características. Y aprovechó, a propósito de las declaraciones de Kirchner desde Santa Cruz de que no había sido consultado, para aclarar: «Ni espero que él haga lo mismo conmigo para tomar ese tipo de decisiones. Uno puede conversar con cualquiera, pero no necesariamente pedir opinión a otro». Duhalde recordó: «Los reclamos vienen de lejos, y estudié mucho y detenidamente el tema». Agregó: «El caso de Gorriarán fue cuestionado por los organismos internacionales, porque no hay segunda instancia para ese tipo de delitos, pero fundamentalmente, porque, gracias a Dios, la juventud ya no escucha hablar más de subversión en la Argentina ni de militares que se creían por encima de lo que corresponde y que podían resolver los problemas a partir de la violencia», dijo.
El primer mandatario destacó que «las Fuerzas Armadas se han comportado de forma realmente muy adulta y muy seria. Por eso me pareció que era el momento de clausurar esta etapa», señaló. Duhalde estampó su firma en el indulto, prerrogativa constitucional privativa del Presidente, que redactó y le llevó a la firma el secretario legal y técnico, Antonio Arcuri. Este requirió el asesoramiento de los ministros de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez (en cuanto a los antecedentes de los civiles); y Defensa, José Horacio Jaunarena (por las fojas de servicios de los militares, que en su totalidad perdieron el grado). • Oposición
Quienes manifestaron su oposición fueron los radicales. El comité nacional de la UCR, con la firma del gobernador chaqueño Angel Rozas, que afirmó que «era injerencia de la política sobre las decisiones jurídicas no ayudar a la consolidación de las instituciones democráticas». Agregó la declaración que «retroalimenta la omnipresente sensación de impunidad que cotidianamente percibe nuestra ciudadanía». En obvia respuesta a Duhalde, señalaron que «lejos de contribuir a la reconciliación de los argentinos, atentan contra el proceso de recuperación de la confianza en las instituciones democráticas y en la Justicia».
En el mismo sentido se expresó el legislador porteño Jorge Enríquez, un radical que milita hoy en Recrear, partido creado y liderado por Ricardo López Murphy que, en cambio, evitó pronunciarse. Enríquez afirmó que «ambos indultados representan la contracara de un país democrático, pluralista, tolerante, abierto y civilizado».
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