Hincha de Bánfield, Eduardo Duhalde concurrió el domingo a la Bombonera para presenciar el partido que Boca ganó por 2 a 1. El ex presidente compartió el palco con el presidente de Boca, Mauricio Macri.
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Hubo café y larga perorata de Macri sobre su actividad política: visitas a Jorge Sobisch en Neuquén, a Juan Carlos Romero en Salta, localidades del Litoral y también varios municipios bonaerenses. También explicó la forma en que logró unificar su bloque porteño -tan propenso a la disgregación por los distintos componentes partidarios- y, por último, confesó que, si bien piensa en 2007, no tiene apuro ni quiere ser ganado por la ansiedad. Cuando hizo referencias al gobierno, involucró a Aníbal Ibarra con Kirchner y, en general, habló con bastante acidez. Mucho más cuando relató su breve estadía en Miami, donde sólo escuchó críticas al gobierno argentino de representantes del gobierno republicano y de eventuales sucesores demócratas.
Más allá de acuerdos o desacuerdos, ambos estimaron que había sido poco feliz para el Presidente el último acto del 1 de marzo en la Plaza de los Dos Congresos. «Para un peronista, no convocar gente es algo más que una falla», reconocieron. Sobre todo, para un Kirchner que, según las encuestas, recoge 80% de las adhesiones del público a su gestión. «¿Qué pasó?», interrogó Macri al tiempo que Duhalde señalaba que muchos bonaerenses desertaron debido a que querían aparecer tras los carteles del piquetero D'Elía o del Partido Comunista. «Además -señaló-, yo hubiera querido ayudar a Néstor, pero fue en esos días en que falleció mi madre y me desentendí de todas estas cuestiones.» Chiche retiró las tazas, y ellos se fueron al partido.
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