Un informe que circuló anoche en la página Paz.Digital, con sede en España, agregó datos sobre la personalidad de Diego Uzcátegui, asesor de la presidencia de PDVSA y representante en la Argentina de la petrolera venezolana. Según ese reporte, el gobierno de Caracas demora la confirmación del despido de ese funcionario, cuyo hijo viajó con el misterioso valijero venezolano, por razones de imagen. Algo que el gobierno argentino, por su lado, quiere explotar también por cuestiones proselitistas, pese a que hasta anoche no se había formalizado la renuncia ni se había confirmado su aceptación por el gobierno de Hugo Chávez.
Un perfil de Diego Uzcátegui revela que es ingeniero mecánico y vivía en Chile, de donde salió tras la caída de Salvador Allende en 1973. Estuvo casado con una ciudadana chilena con la que tuvo dos hijos, un varón que permanece en aquel país y una mujer que figura en la plantilla del Ministerio de Energía y Petróleo de Venezuela con un alto cargo. La ex esposa de Uzcátegui es actualmente pareja de Gabriel Puerta Aponte, ex guerrillero marxista venezolano y fundador del Movimiento Bandera Roja, que en las décadas de 1960 y 1970 llevó a cabo numerosas acciones de violencia armada y en 1992 apoyó el fallido golpe de Estado chavista contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.
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Uzcátegui se divorció y posteriormente se casó con María Isabel Speech, con quien tuvo a su hijo Daniel, hoy más conocido por ser uno de los pasajeros involucrados en el transporte de los 800.000 dólares que aparecieron hace poco en el Aeroparque porteño y que tienen a tan mal traer a los gobiernos argentino y venezolano.
También pudo saberse que Hugo Chávez, obedeciendo a su impulsivo afán de colaboración, se dispone a enviar a la Argentina un grupo de fiscales para que se «integren» a la investigación del caso de la valija dolarizada -la misma que portaron y custodiaron sus propios esbirros-, otro paso de comedia destinado a deshacer lo antes posible las pistas sobre este asunto y apartar las miradas que el mundo tiene puestas en el mismo. Claro que para ello deberá contar con la casi segura complicidad del gobierno argentino, al que seguramente no le importará una injerencia más del bolivariano en los asuntos internos del país, en este caso en lo que hace al aspecto estrictamente judicial.
Fiscales
Fuentes de la oposición venezolana nos aseguran que dichos enviados son «fiscales revolucionarios» que han perseguido y enviado a la cárcel a varios opositores en su país. Se confirmaría, de concretarse el arribo de esa «ayuda», que la verdadera misión de los mismos será enredar el proceso de investigación del «dolargate».
Es evidente a esta altura de los acontecimientos que el empresario Guido Alejandro Antonini Wilson ha visto reducido su papel al de un simple «perejil», si bien no es precisamente un niño inocente. Es que son otros personajes más duros y peligrosos los que en realidad manejan los encargos de Hugo Chávez en América latina, como veremos más adelante.
Vale la pena reproducir lo expresado por la periodista caraqueña Marianella Salazar este miércoles 15 de agosto en su programa radial, cuando señaló: «Guido Antonini no midió los riesgos antes de aceptar ser el dueño de la maleta con los dó-lares incompletos -porque no eran 800.000, mucho menos 790.550 dólares. El monto enviado fue de 1.000.000 de dólares, según nuestras fuentes militares-y en consecuencia es el responsable, para alivio del gobierno revolucionario. Antonini sólo pensó en los jugosos contratos que recibiría por guardar el gran secreto. Ahora asume tremendo barranco con una captura internacional solicitada por la fiscal argentina que lleva el escándalo del 'valijagate' y una averiguación por lavado de dinero en Estados Unidos».
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