La Unión de centroizquierda que lidera Romano Prodi se impuso por muy poco margen en las elecciones italianas. El voto proveniente del exterior, en el que el peso de las urnas argentinas fue central, otorgó la mayoría para la heterogénea alianza opositora tanto en el Senado como en Diputados.
La economía italiana tiene severos problemas fiscales, combinados con el estancamiento que arrastra desde hace años. Si la coalición que probablemente gobernará en Italia -Berlusconi no reconoció su derrota- no logra dominar los tironeos que alberga, con posturas extremas como las de Refundación Comunista, la experiencia de Prodi será efímera. La victoria de Il Professore tuvo repercusiones inmediatas en el exterior. En la Casa Blanca, disgusto por un anunciado retiro de las tropas italianas en Irak. En cambio, en la Casa Rosada creen ver una oportunidad de mejorar relaciones con un país hermano en la sangre pero no en los intereses, al menos en los últimos años.
Néstor
Kirchner
(en la foto,
entregado a
cuchicheos
con Daniel
Scioli ayer
en un acto)
madrugó a
todos con
un saludo a
Romano
Prodi por su
victoria
electoral en
Italia. Usará
ese cambio
para
mejorar las
deterioradas
relaciones
con ese
país.
La Argentina se convirtió ayer en el primer país de la región y uno de los primeros en todo el mundo en reconocer y felicitar a Romano Prodi por su ajustado triunfo en las elecciones en Italia. Néstor Kirchner, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Jorge Taiana, envió ayer a primera hora una carta personal al candidato centroizquierdista en la que se insta al vencedor a trabajar «conjuntamente para dar un renovado impulso a la relación entre nuestros dos países unidos por lazos históricos y de sangre, y que afrontaremos junto a los desafíos del mundo de hoy».
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Kirchner descontaba así algo que se conoció horas después de enviada la carta diplomática: que Prodi formará gobierno en Italia y se convertirá en el próximo primer ministro de ese país. En realidad, lo que buscó el presidente argentino es algo concreto y elaborado en conjunto desde la Cancillería: demostrar voluntad de diálogo inmediato con Italia y mejorar radicalmente las relaciones bilaterales, algo roto desde que la Argentina presentó la oferta de salida del default de la quita de 75% presentada en Doha de junio de 2004. La carta enviada ayer se completa con la siguiente frase directa: «Con este triunfo, se inicia un nuevo capítulo que, sin lugar a dudas, fortalecerá a su país y contribuirá a reafirmar los principios de libertad, justicia, derechos humanos y solidaridad en el orden internacional».
Desde la Cancillería se aseguraba ayer que el Presidente buscará encontrarse con Prodi a fines de mayo, cuando el argentino viaje a Viena para participar de la cumbre de América latina y la Unión Europea, de la que participaría también el italiano. Antes, y para preparar el encuentro y definir el tipo de relación bilateral que mantendrán ambos países cuando Prodi asuma como primer ministro, comenzarán a tenderse vínculos oficiales y extraoficiales. Por el lado oficial, Taiana se pondrá en contacto con los delegados que la próxima administración designe como referentes hacia la región.
Por el lado extraoficial, Kirchner quiere aprovechar dos relaciones personales formadas en los últimos años entre políticos argentinos e italianos. Cerca del presidente argentino, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tiene sólidos contactos con el ex fiscal del proceso llamado «Mani Pulite» Antonio Di Pietro, que públicamente apoyó a Prodi al integrar sus listas a senador en las últimas elecciones y que podría tener algún cargo en el nuevo gabinete italiano. El ex juez estuvo en Buenos Aires en marzo apoyando la candidatura a senador por Italia del argentino Darío Ventimiglia, de la alianza de Prodi.
El otro contacto, el más importante, que se desempolvará en las próximas horas, es menos directo, pero bastante sólido. El ex vicepresidente argentino y actual presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos Chacho Alvarez, conversa habitualmente con el ex premier italiano Massimo D'Alema, una relación que viene desde mediados de la década del 90.
D'Alema, fundador de la experiencia fallida del Olivo, hablaba habitualmente en esos años con Alvarez sobre cómo debería ser una «izquierda moderna» (para esos años). La experiencia fallida de ambos en el poder hizo que la relación se enfriara, hasta comienzos de 2005, cuando ambos retomaron relaciones al compás de la ruptura entre Kirchner y Berlusconi por la oferta de salida del default. Alvarez propició luego tres visitas de D'Alema al país, dos de las cuales fueron clave para las relaciones bilaterales de la Argentina con Italia: las de marzo de 2004 y la de noviembre de 2005.
Política definitiva
En ambas el visitante se reunió con Kirchner, y cada una sirvió para que el patagónico fijara una política definitiva ante el gobierno de Berlusconi. En la primera, D'Alema trajo el mensaje de que varios diputados de su país presentarían un proyecto de ley que culparía a los bancos italianos como corresponsables de haber colocadodeuda de la Argentina por u$s 14.000 millones afectando a unos 450.00 ahorristas. El proyecto fue fallido, pero sirvió para que Kirchner profundizara su alejamiento ante el gobierno de Berlusconi, que se mantenía inflexible en su defensa de los ahorristas italianos señalando a la Argentina como la única responsable del default.
En la segunda visita, la de noviembre del año pasado, D'Alema le aseguró a Kirchner que en las elecciones de la semana pasada la victoria correspondería a Romano Prodi, con lo cual no habría nada para negociar a esa altura con Berlusconi. En esos días de fines de 2005, Kirchner venía de una victoria electoral y estaba en plena preparación del plan de pago de la deuda total al FMI por aproximadamente u$s 15.000 millones. Como el entonces premier italiano era uno de los mayores opositores a la posición de la Argentina ante el organismo, Kirchner terminó de definir su estrategia de alejamiento ante el gobierno italiano apostando 100% a la victoria de Prodi a partir de los datos que D'Alema había llevado a la Casa de Gobierno.
En el medio quedaron varios intentos fallidos por acercar posiciones, impulsados en varias oportunidades por los entonces cancilleres Rafael Bielsa y Gian Franco Fini. Lo más cercano que se estuvo de mejorar las relaciones fue en el encuentro que Bielsa mantuvo con el propio Berlusconi, a instancias de éste, el 28 de junio de 2005 en Roma, donde ambos «lamentaron» la situación bilateral. Luego, el premier italiano volvió a votar en contra de la Argentina en un nuevo encuentro del FMI en julio, lo que hizo que nunca más haya intentos por acercar posiciones.
Ahorristas
Según los datos que maneja el gobierno argentino, la administración Prodi abandonaría la defensa de los ahorristas italianos y de la banca de ese país en contra de la Argentina, con lo cual, al menos de manera oficial, el Ejecutivo del país europeo abandonaría a los ahorristas de esa procedencia que eligieron rechazar la oferta de Kirchner y optaron por la vía judicial. Además, ya la Argentina no necesita el apoyo italiano ante el FMI, al no tener más que recurrir a los aportes financieros del organismo.
Un dato que tiene además en cuenta Prodi para mejorar su relación con este país es que una parte importante de su victoria se la debe a los 200.821 italoargentinos, 56,33% de los 465.000 habilitados, que votaron el fin de semana y que, en su mayoría, apoyaron al candidato de centroizquierda. Habrían sido estos votos del exterior (los de la Argentina, Alemania y Estados Unidos) los que habrían provocado la victoria final de Prodi sobre Berlusconi.
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