Ahora que el gobierno ya obtuvo la victoria políticaque buscaba, hay más espacio para analizar en serio.
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El gobierno ganó por un voto. En materia parlamentaria la abstención es un voto negativo porque lo que importa es lograr la mitad más uno. Votaron 252; la mitad es 126, más uno: 127. Y logró un voto más: 128. El parto de los montes: un ratoncito.
¿Para qué? Para aumentar los ingresos por retenciones y con parte de esa recaudación mayor compensar hasta el 31 de octubre a los llamados pequeños y medianos productores y con el saldo financiar un programa social. El objetivo parece justificar al ratoncito.
Pero no es así. Afirmo y pruebo: para compensar a los chacareros y para construir hospitales, viviendas,caminos, etc., el gobiernodeberá recurrir al Presupuesto, alterando los gastos ya previstos.
¿Por qué? Porque ni el gobierno ni la oposición ni los disidentes ni las entidades rurales, todos en majestuosa unanimidad reflejo de esta Argentina sojera, entienden que en materia de retenciones primero hay que saber cuánto se cobra y quién las cobra.
De acuerdo con la realidad económica, el productor, al vender, paga las retenciones: la alícuota vigente a ese momento sobre el precio FOB de exportación del día. Hoy, en concreto: 47% sobre u$s 600 por tonelada, esto es, u$s 282 por tonelada.
Pero por la Ley 21.453, los exportadores entregan al Estadolas retenciones vigentes al día del registro de sus declaraciones de venta al exterior, esto es la alícuota de ese día sobre el precio FOB de exportación del día. Y el pago lo concretan a los 15 días del permiso de embarque, en la práctica seis, siete o más meses más tarde.
Hoy los exportadores están exportando, o sea embarcando, pagando 27,5%, que era la alícuota anterior al aumento del 7 de noviembre y sobre el precio FOB de ese momento, que no era superior a 340 dólares. Hoy, en concreto: 27,5% sobre 340 dólares es 93,50 dólares por tonelada.
Es cierto que de acuerdo con la llamada ley Martínez Raymonda (que debería, en realidad, denominarse Ley Urquía/CIARA) en el supuesto acreditado de que el exportador no hubiera comprado, en el caso, la soja o sus subproductos, deberá pagar la alícuota mayor (35% de noviembre al 11 de marzo y las móviles desde el 11 de marzo). Y es cierto que el decreto reglamentario del 12 de mayo (hace dos meses) estableció que el pago, o sea 27,5%, será considerado a cuenta. Pero es aún más cierto que siempre será sobre los precios FOB del día del registro de su declaración jurada de venta al exterior; y que antes del de noviembre se registraron declaraciones de exportación por casi la mitad de la cosecha de soja que tributarán sobre ese precio inferior a 340 dólares. Y además que la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, que dirige Ricardo Echegaray, nada concreto ha hecho para que se reajustenesos pagos a cuenta.
Hay, pues, más de 20 millones de toneladas del complejo soja que se están embarcando pagando 93,50 dólares por tonelada y que se seguirán embarcando así hasta el 31 de octubre. Situación optimista: que la ONCCA haga algo sensato y que en vez de la alícuota de 27,50%, algunos exportadores sean alcanzados por la ley Martínez Raymonda y paguen 35%. En este caso, en vez de 93,50 algunos pagarían 119 dólares por tonelada. Más aún: supongamos que haya declaraciones, lo dudo, sobre un precio FOB mayor que el anterior al 7 de noviembre, por caso 400 dólares y a 35%. Pagarían 140 dólares por tonelada.
Volvamos. Pero por el artículo 6 de la sanción de Diputados, el gobierno devolverá lo que el productor pagó: hoy, 282 dólares por tonelada. Hasta 300 toneladas devolverá una alícuota de 30%. El productor pagó 47% sobre 600 dólares, esto es, 282 dólares por tonelada, y se le reintegrará 27% sobre 600 dólares, o sea, 162 dólares, cuando el Estado percibió 93,50 dólares; por lo tanto la compensación supone una pérdida indiscutible de 162 - 93,50 = 68,50 dólares por tonelada. En los teóricos casos anteriores de ingresos por 119 o 140 dólares siempre habrá pérdida y jamás un dólar de ingreso.
¿Con qué se compensará el transporte de granos?
Metiendo la mano en el Presupuesto normal o con... nada. ¿Con qué se financiará el Fondo de Redistribución Social? Metiendo la mano en el Presupuesto normal o con... nada.
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