El gobierno de Javier Milei formalizó el ascenso de Walter Kerr, histórico traductor de la Casa Rosada, quien pasará a tener rango de embajador en una decisión que reconoce su trayectoria.
El Gobierno oficializó el ascenso de Walter Kerr, histórico intérprete de los presidentes, que ahora tendrá rango diplomático. Su rol excede la traducción y se consolida como pieza clave del círculo íntimo.
El presidente Javier Milei, junto al canciller Pablo Quirno, el empresario Peter Thiel y el traductor Walter Kerr.
El gobierno de Javier Milei formalizó el ascenso de Walter Kerr, histórico traductor de la Casa Rosada, quien pasará a tener rango de embajador en una decisión que reconoce su trayectoria.
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La medida fue publicada en el Boletín Oficial y otorga al funcionario la categoría de embajador extraordinario y plenipotenciario, aunque con carácter protocolar y por fuera del Servicio Exterior.
Kerr trabaja desde la década del 90 y fue testigo privilegiado del paso de distintos gobiernos, siempre en un rol técnico que ahora muta hacia uno más político. En la gestión de Javier Milei, su figura ganó volumen. De intérprete pasó a convertirse en un colaborador cercano tanto del Presidente como de la secretaria general, Karina Milei.
El argumento oficial sostiene que sus tareas requieren un rango equivalente al de los interlocutores internacionales con los que interactúa, en un intento de justificar una jerarquización que no es habitual para ese tipo de cargos. Más allá del encuadre administrativo, el ascenso implica beneficios concretos en términos salariales y de estatus, pero sobre todo institucionaliza un rol que ya venía ampliándose en la práctica.
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