29 de diciembre 2006 - 00:00

El moyanismo se fragmenta más

Será muy difícil que, a pesar de los esfuerzos que prometió realizar Julio De Vido el miércoles a Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y José Luis Lingieri, el gobierno consiga disciplinar detrás de Hugo Moyano a los principales sindicatos que hasta hace pocos meses se encuadraban debajo de su jefatura. De hecho, la CGT se dividió en dos fracciones: una, reducida al viejo Movimiento de los Trabajadores Argentinos que lidera el camionero (taxistas, colectiveros, maquinistas de trenes, judiciales) y otra, la de quienes ya no lo reconocen como jefe (UOCRA, UPCN, Obras Sanitarias, Gastronómicos, Plásticos y una treintena de gremios más).

Esta fragmentación es la segunda que se produce por las dificultades de Moyano para contener a sus pares. Antes se apartaron los «gordos»: Comercio de Armando Cavalieri, Luz y Fuerza de Oscar Lescano, Sanidad de Carlos West Ocampo, Unión Ferroviaria de José Pedraza. Es, si se quiere, otra CGT. O una agrupación que funciona con sus propias demandas.

A estas versiones del sindicalismo hay que sumarle otra: la Central de Trabajadores Argentinos, peronistas estatistas que lidera Víctor De Genaro. Allí están los estatales de ATE y los maestros de CTERA. Ligados a Kirchner por razones de simpatía política -también por algunas canonjías, como la embajada en el Vaticano para Carlos Custer-, estos gremialistas esperan todavía que el Ministerio de Trabajo les otorgue una personería gremial en paridad de condiciones con la CGT tradicional. Cuatro centrales sindicales, entonces, cuatro platitos chinos que Kirchner debe mantener girando al mismo tiempo. Demasiada diversidad para un santacruceño acostumbrado al unicato, propio y ajeno.

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