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«Hoy el señor presidente de la Nación, nuestro comandante en jefe, nos ha ordenado la cesión de un inmueble que forma parte de nuestra historia y en donde se formaron miles de jóvenes provenientes de las diferentes latitudes del país. Sabemos hoy por la acción de la Justicia que aquel lugar que por su elevado destino debió mantenerse al exclusivo ejercicio y servicio de la formación profesional de nuestros suboficiales fue utilizado para la ejecución de hechos calificados como aberrantes y agraviantes a la dignidad humana, la ética y la ley, para acabar convirtiéndose en un símbolo de barbarie e irracionalidad.»
«Así como no puede ocultarse el sol tras un harnero, no pueden esgrimirse argumentos válidos para negar o excusar la comisión de hechos violentos y trágicos en ese ámbito, hechos que nada ni nadie podría justificar, aun en las gravísimas circunstancias vividas. Es tan doloroso como necesario afrontar esta situación. El cargo que ejerzo y mi conciencia así lo imponen. Estoy convencido, compartiendo en ello plenamente el pensamiento del gobierno nacional, que sólo la justicia y la verdad podrán obtener el ansiado y pleno reencuentro de la sociedad argentina.»
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