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20 de septiembre 2014 - 22:58

"El Papa no está preocupado por la gobernabilidad"

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El almuerzo duro alrededor de dos horas.
La Presidente Cristina de Kirchner compartió un almuerzo con el papa Francisco y señaló que el pontífice "no está en absoluto" preocupado por la "gobernabilidad", como había afirmado el jefe de Protocolo del Vaticano, en tanto que manifestó "preocupación constante" sobre la situación financiera internacional.

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El encuentro en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano, se extendió por unas tres horas y allí hablaron sobre diversos temas, incluso sobre la situación que atraviesa la Argentina a raíz del reclamo de los holdouts, señaló la jefa de Estado en una conferencia de prensa en el aeropuerto Ciampino de Roma.

"Lo vi muy convencido de que esto que está pidiendo la Argentina en el frente externo, frente al acoso de los fondos buitre", sostuvo la Presidenta, al tiempo que subrayó que "es una preocupación constante de su Santidad" el sistema económico internacional y que coincidieron en la necesidad de impulsar reformas.

En ese sentido, señaló Cristina Kirchner, el Sumo Pontífice se mostró "muy preocupado por la situación que está viviendo el mundo" pero "muy contento de que la ONU se haya abocado" a ese tema a través de la aprobación del marco legal para regular las reestructuraciones de deuda, proyecto impulsado por la Argentina y presentado por el G-77 más China, en medio de la dura batalla legal que el país mantiene con los fondos buitre.

Pero la referencia más contundente a la coincidencia en la condena a la especulación se produjo cuando la Presidenta señaló su sorpresa de que en la reunión ambos mostraran sus ejemplares del documento elaborado por Francisco, "La Alegría del Evangelio", en el que tenían marcado el punto 56 que -según dijo la mandataria- "parece escrito para la Argentina, pero no, está escrito para muchísimos países".

Allí el Papa afirma: "Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera".

"De ahí - agrega Francisco- que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real".

Cristina Kirchner dijo a la prensa que esos párrafos los leyeron juntos: "El tiene ese tema muy claro de la deuda, de cómo acosa a los países generando agobio y miseria a los pueblos, así como su preocupación por el crecimiento exponencial de la riqueza", subrayó.

La nueva señal de cercanía al Papa y el mensaje de coincidencia respecto a la batalla con los holdouts se producen antes de que la presidenta Kirchner hable el miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, donde los buitres y el fallo del juez Thomas Griesa que los benefició serán los ejes.

La Presidenta aseguró también que "el Papa no está en absoluto preocupado por la gobernalibilidad" en la Argentina, como aseguró recientemente el padre Guillermo Karcher, uno de los religiosos más cercanos al pontífice, y citó al obispo Víctor Manuel "Tucho" Fernández, de la Universidad Catolica Argentina (UCA), quien dijo que "cuando habla el Papa habla el Papa, no a través de un obispo ni de ninguna persona".

"Me recibió con la calidez de siempre", afirmó Kirchner, quien arribó al Vaticano a las 7.33 (hora argentina) con un vestido negro sin escote y un pequeño sombrero con un semi velo del mismo color, a pesar del calor sofocante, y luego de presentarle al Sumo Pontífice a todos los integrantes de la nutrida comitiva que la acompañó a Roma, almorzó a solas con él.

A pesar del protocolo, la Presidenta sostuvo que la reunión se dio "con mucha naturalidad, que es mejor que la informalidad, ya que -sostuvo- la naturalidad que es lo que desacartona a las personas".

El pontífice la había invitado especialmente hace diez días para compartir un encuentro con agenda abierta en Roma y fue la cuarta vez que dialogan cara a cara: además de los dos almuerzos de este año, la Presidenta se reunió con Francisco en Santa Marta el 18 de marzo de 2013, el día antes de la ceremonia de inicio del pontificado, mientras que también se encontraron el 28 de julio en Río de Janeiro.

Antes del almuerzo, la mandataria cumplió con la tradición de intercambiar regalos con el Papa y presentó a la comitiva argentina, formada por unas 30 personas, entre ellas el canciller Héctor Timerman; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; de Culto, Guillermo Oliveri; de Legal y Técnica, Carlos Zannini; de Comunicación, Alfredo Scoccimarro, y el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, además de legisladores, intendentes y dirigentes de La Cámpora.

Cristina Kirchner le obsequió al Papa dos óleos, uno con un retrato de Francisco a la "Andy Warhol", según dijo, y otro de Eva Perón, además de miel de productores chaqueños y una escultura de la Virgen Desatanudos, al tiempo que le entregó una copia de la ley que aprobó el Congreso que declara de interés nacional la Red Mundial de Escuelas para el Encuentro-Scholas, una iniciativa impulsada por el entonces cardenal Jorge Bergoglio.

Ningún comunicado oficial sobre la visita fue divulgado por el Vaticano, que considera el encuentro exclusivamente de carácter "privado", según explicó a la agencia AFP el padre Federico Lombardi, portavoz oficial.



La Presidente reveló estos detalles luego del almuerzo a solas que mantuvo con el Sumo Pointífice en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano, adonde concurrió acompañada por una nutrida comitiva de funcionarios.

"No lo está en absoluto" preocupado por la "gobernabilidad" del país, respondió Cristina al ser consultada por la prensa sobre lo dicho días atrás por el jefe de Protocolo del Vaticano, Guillermo Karcher.

La mandataria afirmó que, por el contrario, el Sumo Pontífice está "muy convencido" sobre "el acoso de los fondos buitre" y destacó que "es una preocupación constante de su Santidad" el sistema económico internacional, sobre lo cual "se habló, como siempre".

Además, la Presidenta destacó que el Papa la recibió "con la calidez de siempre" y que el encuentro fue "con mucha naturalidad".

"Me parece que (la naturalidad) es lo que desacartona a las personas y nos hace de carne y hueso porque no dejamos de ser hombres y mujeres con virtudes, y con más defectos que virtudes", dijo Cristina desde el aeropuerto Ciampino de Roma, tras su encuentro con el papa Francisco, antes de partir hacia Nueva York, para participar de la 69° Asamblea General de la ONU.

Cristina resaltó la "emotividad" de su saludo con la hija de desaparecidos Victoria Montenegro, integrante de la comitiva.

"Sabía de su historia y se conmovió mucho. Eso me heló la sangre, sobre todo cuando ella le regaló al Papa una foto de sus padres", contó Cristina tras el encuentro, en diálogo con los medios en el aeropuerto Ciampino antes de partir hacia Nueva York.

También aludió a la encíclica Evangelii Gaudium en la que Francisco se refiere a la situación de los países endeudados, y dijo que "parece escrito para la Argentina, pero en realidad está escrito para muchos países".

"Habla de la deuda de los países, los intereses, el agobio para los pueblos, el crecimiento exponencial de las riquezas. Casi parece escrita para la Argentina pero está escrita para muchos de los países".

Cristina dio detalles acerca del menú del almuerzo. Según contó la Presidente, comieron una ensalada verde y un bife de costilla (que para la mandataria no era tan bueno como la carne argentina), con verduras al vapor y con aceite oliva.


La Jefa de Estado ingresó a las 12.33 (7.33 hora argentina) a la residencia de Santa Marta en el Vaticano, acompañada por el embajador argentino en la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, y fue recibida por el prefecto de la Casa Pontificia, George Ganswein.

Acompañó a la Presidenta la comitiva oficial integrada por el canciller Héctor Timerman; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el titular de la Cámara de Diputados Julián Domí; y el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto.

También viajaron el senador AníFernández; los intendentes de La Matanza y de Berazategui, Fernando Espinoza y Juan Patricio Mussi, respectivamente; los diputados nacionales Andrés Larroque, Eduardo "Wado" de Pedro; el diputado boanerense José Ottavis; la nieta restituida Victoria Montenegro y el dirigente radical Leandro Santoro.

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