28 de septiembre 2001 - 00:00

El Pentágono descarta ahora un inminente ataque bélico y masivo

El Pentágono dio ayer señales de que la declarada guerra contra el terrorismo se librará más en el terreno de las operaciones de inteligencia que en el de un conflicto bélico masivo. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo que la cúpula militar se mueve "con moderación" hacia la guerra contra el terrorismo y que la Casa Blanca está más interesada en la eficacia que en la rapidez de las respuestas. El general Henry Shelton, saliente jefe del Estado Mayor, señaló por su parte que "estamos en un conflicto multidimensional. Para ser realmente efectivos tenemos que usar muchas herramientas". Según analistas, esto parece alejar la posibilidad de un lanzamiento masivo de misiles, lo que podría resultar incluso contraproducente en la campaña global que Washington se ha planteado. Mientras, el régimen talibán amenazó a los Estados Unidos con propinarles la misma derrota que a los soviéticos en los años '80 y afirmó que ya ha notificado a Osama bin Laden de su intención de que abandone Afganistán. En lo que hace a las investigaciones por los atentados del último día 11, el FBI confirmó que varios de los secuestradores de los aviones siniestrados tuvieron contactos con Bin Laden y su grupo Al-Qaeda.

Washington (EFE) - A pesar de la rápida movilización de tropas, aviones, buques de guerra y reservistas, la principal prioridad del momento en el Pentágono es el espionaje y se descarta un ataque militar a gran escala.

«El espionaje es la clave», afirmó el general Henry Shelton, jefe de la Junta de Estado Mayor que ayer se despidió del cargo en plena campaña bélica.

Ni Shelton ni el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quisieron comentar la proximidad de un ataque, pero de sus palabras se desprende que el poderío militar de EE.UU. va a desempeñar, por ahora, un papel secundario. «Estamos en un conflicto multidimensional. Para ser real-mente efectivos tenemos que usar muchas herramientas», dijo el general Shelton.

Según diversas fuentes, el Pentágono parece haber llegado a la conclusión de que el lanzamiento masivo de misiles Tomakawk o el envío de bombarderos B-1, B-2 o los conocidos B-52 de la Guerra de Vietnam no tendrán la efectividad adecuada y, es más, pueden ser contraproducentes en la campaña global.


Frustración

«Tenemos que medir el impacto de los medios que tenemos y enfocar los esfuerzos», afirmó el general Shelton, quien reconoció su frustración por tener que abandonar a fin de mes la jefatura de la Junta de Estado Mayor en un relevo ya acordado hace meses. Su sucesor será el general Richar Myers.

Aunque el presidente George W. Bush sigue pronunciando en múltiples ocasiones la palabra «guerra», la campaña bélica en sentido convencional no se va producir a corto plazo en cuanto al empleo de las armas más des tructivas con las que cuenta el Pentágono. Pasará más bien por las tareas de inteligencia y por operativos tipo comando.

Quien fue más claro, en cuanto a descartar la inmediatez de un ataque, fue uno de los principales halcones del Pentágono: el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, quien señaló en una reunión de la OTAN en Bruselas que no hay que esperar un ataque contundente a corto plazo.

Wolfowitz, quien no ha ocultado su disposición a llevar la guerra contra el terrorismo a los países a los que EE.UU. acusa de hospedar a grupos terroristas, como Irak, explicó a los ministros de Defensa de la OTAN que los ataques deben ser selectivos.

En un artículo de opinión publicado ayer en el diario «The New York Times», Rumsfeld insistió en que el conflicto contra el terrorismo es tanto una batalla financiera como militar. «Esta no es una guerra en la que vamos a centrarnos necesariamente sobre objetivos militares y grandes fuerzas dispuestas a tomar esos objetivos. Sin embargo, las fuerzas militares serán probablemente una de las muchas herramientas destinadas a parar individuos, grupos y países que participan en terrorismo», señaló. Y en esa estrategia, las unidades de operaciones especiales, como los boinas verdes, tendrán una tarea prioritaria para atacar objetivos muy selectivos.

Los planes del Pentágono buscan al mismo tiempo, según reconoció el general Shelton, minimizar los efectos de un ataque indiscriminado en la consolidación de la alianza internacional contra el terrorismo.

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