17 de noviembre 2008 - 00:00

"El peronismo está buscando otra representación"

El ex gobernador bonaerense Felipe Solá.
El ex gobernador bonaerense Felipe Solá.
La ruptura del diputado Felipe Solá con el bloque kirchnerista significó un revés importante para el Gobierno, que desde el cimbronazo que le provocó la pelea con el agro trabaja por reagrupar fuerzas y evitar deserciones para afrontar las legislativas de 2009.

Solá fue uno de los principales soldados del oficialismo que contribuyó con su armado político a que Cristina Kirchner fuese primero senadora por Buenos Aires y luego presidenta de la Nación, luego de que él ganara en 2003 la Gobernación bonaerense con el apoyo del duhaldismo y por más de 30 puntos de diferencia sobre Luis Patti, que salió segundo.

Las rispideces con el matrimonio Kirchner comenzaron cuando aún estaba al frente del distrito más grande del país: dejó trascender en varias oportunidades su deseo de ser compañero de fórmula de Cristina Kirchner, lo que le fue negado, y tampoco fue escuchado para la confección de nuevo Gabinete nacional el 2007, a excepción de la designación de Martín Lousteau en Economía, que no resultó precisamente un acierto para la Casa Rosada.

Además, en 2006 el gobernador vio frustrado su sueño de acceder a un nuevo mandato a través de una particular interpretación de un artículo de la Constitución provincial, en medio de la repercusión nacional que generó el fracaso en el intento reeleccionista de Carlos Rovira en Misiones.

El premio consuelo para el gobernador fue la cabeza en la lista de diputados nacionales bonaerenses del Frente para la Victoria, pero tampoco le dieron el gusto de presidir la Cámara baja, un lugar para el que fue designado su par Eduardo Fellner.

Fue entonces cuando Solá se quejó públicamente de que lo hubieran enviado "al cuarto subsuelo del Congreso", y despreció una segunda oferta: la embajada argentina en Francia.

Sin embargo, Solá no sólo fue por casi seis años uno de los principales defensores del modelo kirchnerista, sino que se convirtió en uno de los pocos en conocer la intimidad del engranaje de toma de decisiones en el Ejecutivo nacional.

El conflicto entre el Gobierno y el campo encontró a Solá de la vereda opuesta al oficialismo y su postura en contra al proyecto de retenciones móviles lo llevó a presentar otra iniciativa con dictamen de minoría, que le valió las acusaciones de "traidor" por parte de sus entonces compañeros de bancada.

Desde ese momento, Solá -que nunca abandonó los contactos con el ex presidente Eduardo Duhalde- se encolumnó a los peronistas disidentes y, a diferencia de sus colegas Jorge Busti (Entre Ríos), Carlos Reuteman (Santa Fe), Rubén Marín (La Pampa) y Juan Schiaretti (Córdoba), quedó fuera de las reuniones encaradas por Néstor Kirchner para reagrupar la tropa peronista.

Ya fuera del oficialismo, Solá no se quedó quieto y antes de anunciar su portazo junto a otros siete legisladores para formar un interbloque se comunicó telefónicamente con los caudillos Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Juan Carlos Romero (Salta), José Manuel De la Sota (Córdoba) y con el propio Duhalde.

Precisamente se prevé que junto a ellos trabaje para 2009 y las presidenciales de 2011 para conformar una alternativa electoral que, para desdicha del oficialismo, tendrá impronta peronista.

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