La primera conclusión del retorno, oyéndolo, es que, aunque sea discutido y antipolítico, Cavallo sigue estando en inteligencia varios escalones arriba de 80% de los candidatos que se presentarán en la Capital Federal. Pero perdió su áurea de innovador y de genio creíble, y ahí sí le costará remontar. La propuesta que lanzó esta vez: «imponer una nueva convertibilidad pero con tipo de cambio flotante». Suena a disparate o cuando menos tautología porque la libre convertibilidad del peso a divisa, aunque con lagunas, rige desde hace 30 años en la Argentina y si es «flotante» es común en todo Occidente, aunque aquí hubo y hay una flotación demasiado sucia dirigida a mantener el peso exageradamente alto con relación al dólar ( Cavallo) y exageradamente bajo (Kirchner-Lavagna), en una «tibilidad conver».
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