El sable corvo no llegó a Perón
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El sable corvo de
José de San
Martín volvió al
Museo Nacional
Histórico luego
de su frustrado
robo. De todas
formas, según el
peronismo de la
época, el operativo
cumplió su
objetivo tras
causar un revuelo
mediático.
Agosto fue el encargado de entregarle el sable a su compañero de agrupación Aníbal Demarco, luego ministro de Bienestar Social, entre la fuga del país de José López Rega y la salida del gobierno de «Isabel» Perón, quien habría de trasladar el arma a Madrid.
Sin embargo, todo cambió cuando uno de los integrantes de ese operativo fue detenido por la Brigada de San Martín de la Policía Bonaerense. Durante una supuesta sesión de torturas, el detenido habría «cantado» el nombre de Agosto. Tras haber estado prófugo dos meses, la Brigada encontró a Agosto en la casa de su abuela y lo mantuvo incomunicado durante 10 días.
«Tenía una sensación extraña que me llevaba a pensar, mientras me golpeaban, de que no me iban a matar, tal vez por eso no tenía miedo de que me mataran. Creo que en esos días aprendí a perdonar a quien «cantaba» por ser torturado y apremiado por el dolor y el terror», sostiene Agosto en el libro que relata el suceso, «Historias secretas del peronismo».
Antes de la detención de Agosto, y con la asunción en el medio de Arturo Illia a la presidencia, la JP emitió dos comunicados en donde exigió la ruptura con el FMI e hizo del hecho un acto de fe: «Desde hoy, el sable de San Lorenzo y Maipú quedará custodiado por la Juventud Argentina, representada por la Juventud Peronista».
Al final, como los militares estaban enojados y Agosto no aparecía, Demarco y otros dirigentes del peronismo acordaron en devolver el sable. En 1969, Agosto viajó a Madrid, donde fue recibido por Perón, quien le dijo lo siguiente:




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