12 de agosto 2008 - 00:00

El sable corvo no llegó a Perón

El sable corvo deJosé de SanMartín volvió alMuseo NacionalHistórico luegode su frustradorobo. De todasformas, según elperonismo de laépoca, el operativocumplió suobjetivo trascausar un revuelomediático.
El sable corvo de José de San Martín volvió al Museo Nacional Histórico luego de su frustrado robo. De todas formas, según el peronismo de la época, el operativo cumplió su objetivo tras causar un revuelo mediático.
Un día como hoy hace exactamente 45 años, un grupo de activistas de la Juventud Peronista robó el sable corvo del general José de San Martín. Objetivo: dar un golpe de efecto contra el gobierno militar de entonces.

El triunvirato que comandaba la JP de entonces, conformado por Envar El Kadri, Jorge Rulli y Héctor Spina, decidió apoderarse de la espada del Libertadory llevarla a Madrid para dárselaa Juan Perón.

El segundo paso del plan era recuperar del Hotel Des Invalides en París una bandera que los franceses habían tomado de la batalla de Vuelta de Obligado, cuando lucharon contra la Argentina que gobernaba Juan Manuel de Rosas. El plan incluía también aterrizar en las islas Malvinas y plantar una bandera argentina.

Los objetivos no se alcanzaron todos, pero la repercusión que tuvo el robo del sable sanmartiniano cumplió para los participantes del hecho con la meta que se habían propuesto: «Reposicionar la imagen espiritual del peronismo».

El Kadri, Rulli y Spina eligieron al hoy publicista Osvaldo Agosto, al ex policía Manuel Gallardo y a los estudiantes universitarios de entonces, Alcides Bonaldi y Luis Sansoulet, junto a un chofer de nombre Emilio, para realizar el operativo, que se desarrollaría en el Museo Histórico Nacional, donde residía la famosa espada.

El robo no terminó como estaba planeado. El día elegido, al atardecer, cuando estaba terminando el horario de visitas, Agosto y cuatro de sus compañeros se presentaron en la puerta del Museo Histórico Nacional, en el Parque Lezama de la Capital Federal y, fingiendo ser estudiantes de Tucumán, pidieron a los guardias que los dejaran pasar fuera de horario. Una vez adentro, les fue relativamente fácil reducir a los vigilantes a punta de pistola.

Agosto fue el encargado de entregarle el sable a su compañero de agrupación Aníbal Demarco, luego ministro de Bienestar Social, entre la fuga del país de José López Rega y la salida del gobierno de «Isabel» Perón, quien habría de trasladar el arma a Madrid.

Sin embargo, todo cambió cuando uno de los integrantes de ese operativo fue detenido por la Brigada de San Martín de la Policía Bonaerense. Durante una supuesta sesión de torturas, el detenido habría «cantado» el nombre de Agosto. Tras haber estado prófugo dos meses, la Brigada encontró a Agosto en la casa de su abuela y lo mantuvo incomunicado durante 10 días.

«Tenía una sensación extraña que me llevaba a pensar, mientras me golpeaban, de que no me iban a matar, tal vez por eso no tenía miedo de que me mataran. Creo que en esos días aprendí a perdonar a quien «cantaba» por ser torturado y apremiado por el dolor y el terror», sostiene Agosto en el libro que relata el suceso, «Historias secretas del peronismo».

Antes de la detención de Agosto, y con la asunción en el medio de Arturo Illia a la presidencia, la JP emitió dos comunicados en donde exigió la ruptura con el FMI e hizo del hecho un acto de fe: «Desde hoy, el sable de San Lorenzo y Maipú quedará custodiado por la Juventud Argentina, representada por la Juventud Peronista».

Al final, como los militares estaban enojados y Agosto no aparecía, Demarco y otros dirigentes del peronismo acordaron en devolver el sable. En 1969, Agosto viajó a Madrid, donde fue recibido por Perón, quien le dijo lo siguiente:   

  • «Agosto, yo lo esperé mucho tiempo creyendo que usted vendría a Madrid a traerme el sable».   

  • «Esa era la idea, General, pero tuvimos algunos inconvenientes. Hubo compañeros detenidos, otros compañeros estuvieron bajo la persecución de la Policía.»
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