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Son interesantes estos almuerzos, donde se habla -como en las tertulias hispánicas- con bastante libertad y, en rigor,la presencia del diplomático en la sede del Círculo de Oficiales de Gendarmería tiene particular expectativa.
Es que Angulo, seguramente, quizás responda sobre tres temas clave:
1) Si es cierto que él, hombre allegado al duhaldismo en su momento (delegado de la agencia para el desarrollo de Naciones Unidas), activo miembro del PSOE y sin duda simpatizante de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner -razones por las cuales obtuvo el cargo-, ahora que ocupa la embajada recibió una pésima noticia del Presidente: cuando pidió una audiencia, le contestaron que debía esperar más de dos meses.
2) También posiblemente responda, si le preguntan, el rol de su representación diplomática en el affaire de algunas denuncias de pedidos de «comisiones» que circulan en estos días. Como se sabe, hay dos embajadas que se señalan como presuntas dadoras de esta información: una, como en el Swiftgate, es la de los Estados Unidos; la otra, la de España, donde varias de sus compañías -por ejemplo, Repsol YPF y Telefónica- revelan ciertas incompatibilidades con la Administración.
3) No dejará de interesar, también, alguna iluminación de Angulo -naturalmente, si la curiosidad indagatoria de los presentes se concreta- sobre el destino de los préstamos del PNUD (del organismo que él diligenciaba) en tiempos del duhaldismo, por ejemplo, ya que es moneda corriente que muchas de esas asignaciones se desviaron y, en realidad, terminaron como sobresueldos o aportes para funcionarios (para ser justos, esas historias no surgen de los tiempos que Angulo estuvo en Naciones Unidas, sino que se arrastran de los tiempos de Raúl Alfonsín, aunque los medios nunca se interesaron sobre esas cuestiones a pesar de que incluyeron a varios ministros).
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