"En universidades no hay concentración, hay caos"

Política

Tras haberse desempeñado como directora general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires (2005-2007), la pedagoga Adriana Puiggrós fue electa diputada por el PJ - Frente para la Victoria. Desde la presidencia de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados coordinauna amplia consulta a nivel nacional tendiente a la elaboración de una nueva ley de educación superior. En diálogo con Ambito Financiero explica cuáles son, desde su perspectiva personal, las falencias del actual sistema y las soluciones que debería aportar la nueva norma.

Periodista: ¿Por qué es necesaria una nueva ley de educación superior?

Adriana Puiggrós: La actual carece de legitimidad; la mayor parte de la comunidad de educación superior la rechaza. Y en 13 años desde que se la dictó, ha habido muchos cambios. Por ejemplo, un enorme avance de la digitalización. Por otra parte, el sistema de educación superior ha crecido de una manera totalmente arbitraria, por deficiencias de la ley. Esta tuvo algunos aspectos positivos, como el haber sido una ley para el Sistema de Educación Superior, globalmente considerado, no sólo para las universidades.

P.: ¿Cómo es el proceso de elaboración de esta nueva ley?

A.P.: Después que la Presidente en su discurso el 1 de marzo ante el Congreso dijo que este año habría una nueva ley de educación superior, en la Comisión de Educación de la Cámara decidimos hacer una consulta a toda la comunidad educativa, pero también a las organizaciones sociales, los gremios y las asociaciones profesionales para tener un insumo que les sirva a todas las bancadas. En abril iniciamos estas reuniones con la FUA (Federación Universitaria Argentina); el CRUP (Consejo de Rectores de Universidades Privadas); el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional); agrupaciones estudiantiles, docentes, de la sociedad civil, como la Sociedad Rural, Coninagro, etc. El segundo paso fue recorrer el país. Hemos ido a Córdoba, Rosario y Salta. Nos falta el Sur.

P.: ¿Cuál es hoy la principal falencia de la educación superior?

A.P.: Primero, la desarticulación. Presupuesto hace falta, seguro. Aunque ha venido aumentando y está llegando a sus mejores niveles, hay que invertir más. Pero lo principal es que falta planeamiento. La demanda territorial es respondida de manera caótica. Y ése debe ser el punto central de la nueva ley: sentar las bases de la articulación de un Sistema de Educación Superior.

Articulación tanto interna como externa, es decir, con la enseñanza media y el sistema científico tecnológico.

P.: ¿Cómo se combina articulación con autonomía?

A.P.: La autonomía universitaria es una garantía constitucional. Pero hay consenso en que no puede ser una autonomía absoluta. Debe haber articulación y el Estado tener el control de calidad de las universidades públicas y de ejecución de los recursos.

P.: ¿Hace falta descentralizar?

A.P.: Más que concentración, hay caos. Hay que reestructurar, lo que no significa necesariamente descentralizar. Por ejemplo, en la Patagonia quizás haya que duplicar carreras, pero en el Noroeste, donde la distancia entre una universidad y otra es mucho menor, se podría evitar eso coordinando regionalmente.

La UBA nunca debió llegar a los 360.000 estudiantes que tiene hoy. Lo óptimo son 30 mil. San Pablo, que debe de ser una de las mejores si no la mejor universidad de América latina, fue reordenada y está más o menos en el mismo número que la UBA. Hagamos otras universidades para que la UBA no llegue a 500.000. Pero con los que están, hay que reorganizar el trabajo docente.

México tiene un sistema por el cual cada profesor está a cargo de un grupo y va pasando concursos y subiendo de categoría. No hay un titular con mil alumnos, sino muchos profesores con grupos chicos. No es un sistema donde el ayudante debe esperar a que muera el titular para avanzar.

P.: ¿El ingreso debe ser irrestricto?

A.P.: La Argentina debe poderofrecer educación superior a todos los que terminan el secundario. Para eso hay que tener un Sistema de Educación Superior, con muchas opciones, con títulos intermedios y posibilidades de pasar de una carrera a otra.

Que a alguien que ingresó en el área de salud, por ejemplo, en enfermería o kinesiología, se le reconozca lo hecho si luego quiere estudiar medicina. Hay que pensar en estimulación positiva más que en restringir el ingreso. Cambiar esta universidad desertógena, que fabrica fracasados. Orientar vocacionalmente. Promover algunas carreras, según las necesidades, con publicidad, con apoyo pedagógico, becas, etc. Por ejemplo, que el que quiere estudiar ciencias duras tenga prioridad en las residencias estudiantiles.

P.: ¿Debe seguir siendo gratuita la universidad?

A.P.: El arancel no resuelve el tema del presupuesto universitario. Cobrando 100 pesos por mes a cada alumno se deja afuera a 30% de los estudiantes y sólo se cubre 12% del presupuesto. No vale la pena. Las universidades son un servicio que el Estado debe proporcionar.

El argumento de que todos contribuimos con nuestros impuestos pero sólo beneficia a un grupo no tiene en cuenta que ese grupo va a contribuir al desarrollo general. El ingeniero que construye un puente, el médico que atiende en el hospital, deben hacerlo bien, por el interés de todos.

Entrevista de Claudia Peiró

Dejá tu comentario