Alberto Fernández y Federico Pinedo ayer en el despacho del jefe de Gabinete, donde se acordó
el traspaso de los subtes y la Justicia a la Ciudad, aunque todavía no hay acuerdo por la Policía.
Sólo le haría falta, a Mauricio Macri, leer los capítulos que se comenzaron a editar en 1997, aproximadamente, referidos a los cruces de intendentes y presidentes sobre el «traspaso de la Policía a la Capital Federal», para darse cuenta de que ayer no le fue tan mal a su diputado Federico Pinedo.
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El macrista se reunió con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para hablar no sólo de la eventual transferencia de la Policía Federal a la Capital Federal, sino también de otras competencias que los porteños quieren que les ceda la Nación. Fue la primera reunión formal desde que Macri y Néstor Kirchner se reunieron, tras las elecciones porteñas y hablaron de la transferencia de parte de la Policía Federal a la Ciudad.
En ese tema central, la Policía, no hubo acuerdo. Pero, en cambio, Fernández conformó al macrismo con la transferencia de los subtes. Tampoco quiso el funcionario avanzar sobre el pase del puerto, pero se conformó otra vez con asegurar que se creará un ente tripartito para controlar el transporte público de pasajeros que atraviesa la Ciudad. Será todo con los subsidios correspondientes (al menos así salió convencido Pinedo).
El diputado macrista había hecho llegar a Fernández, antes de la reunión que se realizó ayer a la mañana, los cuatro proyectos de ley que presentó PRO en Diputados, referidos a la modificación de la llamada «ley Cafiero» para que se transfieran a la Capital Federal los servicios de policía, el fuero judicial penal, el puerto y el control de los transportes.
«Mirá, el Congreso no creo que apruebe lo de la Policía, por el tema presupuestario», lo desilusionó Fernández, acerca de los $ 900 millones que costaría el mantenimiento de las 53 comisarías porteñas.
«En cambio, con la modificación de la 'ley Cafiero', la Ciudad puede tener su propia policía», animó el jefe de Gabinete. «Sin recursos no hay seguridad», le reprochó
Pinedo. «Bueno, pero en el interior no van a aceptar que les pasemos ese presupuesto», insistió el anfitrión. «¿Pero vos querés que haya una policía de la ciudad y la otra que quede de 'ñoqui'?», se enojó el diputado, al imaginar que convivirían una fuerza de seguridad porteña y la Federal en el mismodistrito. «Habrá que buscarun mecanismo», le propuso Fernández.
Autonomía
Mauricio Macri y Néstor Kirchner habían conversado de la autonomía de la Ciudad y hasta, con la presencia de los dos Fernández (Alberto y Aníbal) le pusieron fecha: el 15 de agosto se votará en el Congreso la modificación de la «ley Cafiero».
Pero la discusión no sale del punto en que se inició: cuando Carlos Corach amagaba con pasarle la Policía a Fernando de la Rúa, ya que éste la reclamaba, y el jefe de Gobierno porteño le pedía los recursos. Después, lo intentó Aníbal Ibarra más tímidamente hasta que decidió disolver la Secretaría de Seguridad que había creado (con Facundo Suárez Lastra a cargo), ya que conocía que no iba a conseguir policía propia.
El debate se reedita, pero lo que nunca hubo es la promesa de un presidente, con fecha, para modificar una ley que mortifica a los mandatarios porteños. Quizá la premura de Macri le juegue en contra, ya que por cierto ni tanto quería la Policía De la Rúa ni tanto Ibarra.
«Queremos que la transferencia de la Policía a la Ciudad no quede en una mera enunciación de deseos y sabemos que sin el traspaso de los recursos correspondientes es imposible que Buenos Aires pueda tener su propia seguridad», reclamó anoche el macrista Horacio Rodríguez Larreta.
Especialista
Por su parte, el diputado Eugenio Burzaco -aparece como el especialista de Macri en temas de seguridad- anticipó que PRO presentará hoy en Diputados un pedido de «tratamiento preferencial» para el proyecto del traspaso policial (ver nota aparte).
Con el traspaso del puerto sucedió lo mismo: el jefe de Gabinete le planteó problemas para llevar a cabo esa transferencia con la que el macrismo buscaría impulsar una renovación del área, dedicada especialmente a los turistas que llegan en cruceros.
«El puerto es de la Ciudad», le sentenció Pinedo al funcionario, pero no hubo avance. «Vos fuiste legislador porteño y juraste por la Constitución de la Ciudad que dice que el puerto es del distrito», terminó de cortarle la sonrisa el diputado al jefe de Gabinete.
Es decir, el macrismo no logró avanzar ni con la idea de la transferencia de la Policía ni con la del Puerto de Buenos Aires. En cambio, los acuerdos vinieron por los otros temas: transporte y subterráneos.
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