23 de diciembre 2005 - 00:00

"Eriquito" aprobó entre gallos y medianoche

Eric Calcagno, nuevo embajador en Francia (a quien sus amigos llaman «Eriquito» para diferenciarlo de su padre Alfredo Eric Calcagno), logró el acuerdo en el recinto del Senado tras recibir el visto bueno de la Comisión de Acuerdos a las 3 de la madrugada de ayer, ante la cual depuso por unos 30 minutos. La audiencia comenzó a las 2 de ayer sin micrófono y con la presencia de sólo once legisladores. «Podrán formular las preguntas que consideren atinentes -les comentó el presidente de la comisión, Marcelo Guinle a sus colegas al inicio del encuentro, aunque después avisó-, pero no quiero dejar de decirles que el señor Calcagno se encuentra en esta casa desde las 16 de ayer».

La reunión se retrasó porque esa cámara debió tratar antes un paquete de proyectos económicos, que pidió el gobierno y la iniciativa de Cristina Kirchner, que reduce la composición del Consejo de la Magistratura. «Tal vez el conocimiento de la realidad francesa por una parte, así como el análisis de la realidad económica y social de nuestro país por la otra, fue lo que inspiró al Poder Ejecutivo a ofrecerme el puesto», dijo el funcionario al inicio de su exposición, que duró unos 15 minutos.

Aunque evitó referirse a temas polémicos, Calcagno señaló que su principal desafío saerá «promover inversiones que sean genuinas a través de la creación de empresas que antes no existían». «Este es el eje sobre el que hay que centrar la inversión extranjera, que siempre es importante pero complementaria de la inversión nacional», agregó el sociólogo y ex periodista.

• Pautas

Calcagno reconoció, además, que aún no estudió la situación de las empresas de servicios francesas que tienen intereses en el país: «Todavía no se han establecido pautas que delimiten mi campo de acción, ya que primero estoy aprendiendo», dijo. En este sentido, minimizó el conflicto entre ambos países a raíz de la situación de las empresas privatizadas, especialmente en el caso Suez, e incluso culpó al periodismo por la disputa.

«Uno sabe que a veces hay que llenar páginas hablando de determinados asuntos»,
dijo refiriéndose al conflicto entre el gobierno y las empresas de capital francés. Por otro lado, y ante una pregunta de la salteña Sonia Escudero (PJ), Calcagno explicó cuál debería ser la posición del país respecto de los subsidios agrícolas que concede el gobierno de Francia a sus productores. «Nosotros debemos ser fuertes porque ningún país central, de los más desarrollados, dicho esto entre comillas, le presta atención a sus amigos más débiles», dijo Calcagno al final del encuentro, que terminó a las tres de la madrugada, es decir, entre gallos y medianoche.

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