Informe que el Departamento de Transporte de los Estados
Unidos y la Federal Aviation Administration le enviaron al
comandante de Regiones Aéreas. EE.UU. protesta allí por
no acatar sus sugerencias en materia de seguridad.
La Federal Aviation Administration, la organización que controla la seguridad y el desarrollo del tránsito aéreo en los Estados Unidos, la más exigente y prestigiosa del mundo, le advirtió al gobierno argentino sobre los defectos en la vigilancia de la seguridad operacional de la aviación. Acusó también a la Dirección de Habilitaciones Aeronáuticas de ignorar sus advertencias. No es poco en momentos en que el gobierno sigue negando los problemas de seguridad en vuelos.
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La advertencia le fue enviada el 3 de mayo pasado al brigadier José Antonio Alvarez, comandante de regiones de la Fuerza Aérea a través de una carta del Departamento de Transporte de los Estados Unidos. En esa intimación, la comisión de la FAA que colabora con el gobierno argentino -según reconoció ayer la propia Nilda Garré- le informa claramente que se ve «obligada» a informar de las anomalías a la División de Política y Programas Internacional de la Jefatura de la FAA.
Resulta sorprendente que, después de una misiva de ese tono, Garré les hubiera dicho ayer a los senadores de la oposición que casi la interpelaron en la Comisión de Defensa del Senado que tanto la FAA, como la OACI y las compañías aéreas aseguraban que «en la Argentina se vuela con profesionalismo y seguridad». Los últimos problemas con la delegación de la FAA que visita la Argentina comenzaron entre el 23 y 27 de abril pasado. Allí « aparecieron problemas concernientes a la vigilancia de los aerotransportistas argentinos por parte de la Dirección de Habilitaciones Aeronáuticas que, como todo el sistema, sigue dependiendo de la Fuerza Aérea».
Preocupación
Pero, además, contradiciendo las explicaciones oficiales, el equipo de los EE.UU. mostró preocupación porque la DHA no está implementando las recomendaciones que se le hicieron. Cabe recodar que la FAA no sólo controla, sino también desarrolla las reglas sobre seguridad aerocomercial más estrictas del planeta, al punto que aeronaves y aeropuertos de todo el mundo, incluida Europa, requieren su certificación para comenzar a operar.
El informe enviado al brigadier Alvarez insiste en que las preocupaciones que pasan por la cabeza del director de Habilitaciones Aeronáuticas no son hoy prioritarias para la seguridad. Uno de los problemas detectados es que mientras se pone énfasis en exigir a los inspectores aéreos un mínimo de 5.000 horas de vuelo como experiencia, esa limitación es sólo una recomendación y no exigencia de la Organización de Aviación Civil Internacional. El punto no es menor con vistas a la crisis de controles que vive el país: existe hoy una pelea interna entre los inspectores militares que no pueden cubrir esas horas de vuelo por estar limitadas sus operaciones en aviones de la fuerza y la intención oficial de pasar esos controles a pilotos comerciales. Es decir, poner en manos de pilotos privados la habilitación y control de sus pares.
Prueba de esa interna, según relata la FAA, es que el 21 de abril pasado dos pilotos de Aerolíneas Argentinas, bajo instrucción del gremio, se negaron a ser inspeccionados por un inspector oficial que no reunía las 5.000 horas de vuelo.
También se puso énfasis en los problemas de comunicación y coordinación dentro de la cabina de pilotaje entre pilotos de Aerolíneas que habían trabajado durante las huelgas y los que se habían adherido al paro.
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