El ex guerrillero Enrique Gorriarán Merlo aborda un taxi en las puertas de la cárcel de Villa Devoto luego de oficializarse el indulto otorgado por el presidente Eduardo Duhalde.
El ex jefe guerrillero Enrique Gorriarán Merlo y el ex militar carapintada Mohamed Alí Seineldín recuperaron ayer su libertad, tras la publicación en el Boletín Oficial del indulto que les concedió el presidente Eduardo Duhalde.
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Al abandonar la cárcel de Devoto, poco antes de las 13.30, Gorriarán Merlo alcanzó a decir a los periodistas que el perdón presidencial es «un acto de justicia». Por su parte, Seineldín dejó su prisión de Campo de Mayo por la mañana, aunque se informó que deberá volver a esa dependencia hoy para firmar algunos papeles.
«Estoy de acuerdo» con los indultos también para militares carapintadas, contestó Gorriarán Merlo, ante una pregunta puntual a su salida de la Unidad Penal II, en el barrio porteño de Villa Devoto, porque se trata de «remanentes del pasado».
El ex líder del Movimiento Todos por la Patria (MTP), tras ocho años de cárcel, afirmó que el país «ya está pacificado». Gorriarán Merlo salió de prisión acompañado por su hija Adriana y un grupo de amigos.
En tanto, Duhalde señaló que «sabía que a la mayoría de los argentinos no le gusta los indultos, pero hablar de los guerrilleros hoy en la Argentina o de militares que quieren imponerse al poder civil es una historia antigua». «Lo que hice es una contribución a terminar una etapa de la historia», expresó el jefe de Estado.
Por su parte, Roberto Felicetti, quien estuvo preso casi 15 años por participar en el copamiento al cuartel de La Tablada, calificó de «valentía política», la decisión de Duhalde de otorgar los indultos.
•Copamiento
Felicetti, quien abandonó en las últimas horas el penal de Ezeiza, manifestó que los ex guerrilleros del MTP garantizarán no volver a tomar las armas, porque ya «no hay más sublevaciones militares ni golpes de Estado en la Argentina».
El 23 de enero de 1989, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, Gorriarán Merlo comandó el copamiento al cuartel de La Tablada, que luego fue recuperado por el Ejército tras duros enfrentamientos armados que culminaron con 39 personas muertas.
En tanto, un año después, el 3 de diciembre de 1990, Seineldín y un grupo de carapintadas impulsaron un levantamiento militar, que provocó 13 muertes y heridas a 350 personas.
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