Hugo Moyano reiteró que el "deseo" de la CGT es que un "hombre" del movimiento obrero llegue a la Presidencia de la Nación. Con duras críticas a la gestión de Cristina de Kirchner, el líder de la central obrera volvió a tomar distancia del Gobierno y rectificó su vínculo con el fallecido Néstor Kirchner. Además, denunció que desde la Casa Rosada intenta seducir a sus oponentes en la interna sindical con promesas de pagos atrasados.
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"Lamento si a ella (la presidente Cristina de Kirchner) se molestó muchísimo cuando dije que veíamos con agrado que en algún momento haya un hombre de las filas del movimiento obrero al frente del país. Ese sigue siendo nuestro deseo. Le puedo asegurar que este país va a cambiar cuando tenga un Presidente que haya pasado necesidades, que no le hayan contado las crisis, que las haya vivido".
Según el camionero, cuando eso ocurra, "en serio se van a poder hacer cosas que alivien las necesidades de la gente". Pero Moyano también navegó por un terreno nuevo de los andariveles de la oposición, hasta ahora desconocido: dijo que la relación con el expresidente Néstor Kirchner "no era excelente" y recordó su apoyo al puntano Adolfo Rodríguez Saá en las elecciones del 2003. "Apoyé a Rodríguez Saá cuando muchos de los muchachos que ahora me critican lo apoyaban a Kirchner", afirmó.
El dirigente gremial aprovechó para descargar una batería de cuestionamientos contra el senador del FpV Aníbal Fernández, alfil del kirchnerismo. "Aníbal es el típico charlatán de feria. La vocación de servir y de lacayo la tiene desde (Carlos) Menem, (Eduardo) Duhalde, con (Néstor) Kirchner y ahora con el gobierno actual", enfatizó Moyano.
El secretario general de la CGT aseguró en declaraciones radiales que el exjefe de Gabinete "habla disparates todo el tiempo". "Lo echaron como jefe de gabinete porque no les servía más y lo tiraron al Senado donde lo único bueno que ha hecho fue conseguir el aumento para diputados y senadores. Vamos a ver si lo traemos para negociar las paritarias en Camioneros a ver si tenemos el mismo éxito", ironizó.
Por otra parte, consideró que la relación entre la CGT y la Casa Rosada "se quebró cuando el Estado se queda con el dinero de las obras sociales, cuando se queda con la plata que el trabajador destina a su salud". Los sindicatos estiman que el Gobierno adeuda casi 10.000 millones de pesos en conceptos de reintegros por tratamientos de alta complejidad que las obras sociales abonador a sus afiliados y que el Estado debe devolver a las arcas de los gremios.
Además, insistió en que en Balcarce 50 quieren influir en la interna de la CGT cooptando a los dirigentes sindicales que están enfrentados a su reelección. "Les han ofrecido reactivar esos atrasos en las obras sociales con el compromiso de que se asista a distintas reuniones", señaló, al apuntar contra la relación entre el Gobierno y los dirigentes del frente antimoyanista.
Asimismo, ratificó que las elecciones del 12 de julio en la CGT están en pie y son legales."Hemos hecho las cosas como corresponde, no hay ninguna posibilidad de que esto sea impugnado. Si no voy a las reuniones es porque tengo miedo de perder algo, de que el candidato que respalde no tenga los congresales para ganar", advirtió.
"Si existiera realmente la voluntad de decidir democráticamente quién tiene que conducir los destinos de la CGT, irían todas las corrientes sindicales" al congreso convocado para el 12 de julio, afirmó en declaraciones radiales.
"Si no van es porque tienen algún temor de perder o de que el candidato que pongan no sea electo por la mayoría de los congresales", subrayó, y consideró que los sectores sindicales que se niegan a participar del congreso "tienen temor de perder".
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