La defensa de Francisco Trusso, uno de los imputados en una causa por presunta estafa contra una mutual militar en la que también está procesado monseñor Roberto Toledo, ex colaborador del fallecido cardenal Antonio Quarracino, pidió la declaración testimonial en el expediente de monseñor Jorge Bergoglio.
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Ex el banquero reclamó la convocatoria del cardenal primado de la Argentina, a raíz del conocimiento que tendría de la supuesta defraudación, que habría alcanzado los diez millones de dólares.
La causa, elevada a juicio ante el Tribunal Oral 17 por presunta «estafa cometida mediante el uso de documento privado falso», que contempla penas de entre un mes y seis años de prisión, gira en torno a un préstamo otorgado al Banco de Crédito Provincial (BCP) de la familia Trusso por una mutual militar, con el aval del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires.
Los representantes de la entidad habrían pedido y obtenido la firma de Quarracino para asegurarse de cobrar los diez millones de dólares solicitados por el BCP.
La devolución no se produjo, la mutual accionó judicialmente, y en esa etapa se descubrió que la firma no correspondía a la del purpurado, sino que habría sido adulterada, lo que provocó el procesamiento de Toledo, quien habría dicho que él le pediría al obispo que suscribiera el aval para el crédito.
Habitual
Según los patrocinantes de Trusso, citados por la agencia oficial «Télam», «era práctica habitual que, para no molestar al cardenal Quarracino con tediosos pedidos de firmas en cuanto documento lo requiriera, tanto monseñor Toledo como otras personas muy ligadas al círculo íntimo del cardenal realizaran, en forma casi calcada, imitaciones de la firma» de aquél.
«Tanto el fallecido cardenal Quarracino como monseñor Toledo reconocen que Bergoglio firmó una operación de préstamo con el ex Banco Provincial de Crédito a fines de financiar al sanatorio San José», añade el despacho de esa agencia, citando a uno de los patrocinantes de Trusso.
La defraudación se habría producido mediante la adulteración de la firma de Quarracino, razón por la que Trusso también reclamó que el perito calígrafo que la determinó busque quién pudo ser el autor.
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