22 de octubre 2008 - 00:00

Felipe embiste a los Kirchner, que lo ignoran

Sin grises ni eufemismos, el ex gobernador Felipe Solá se paró abiertamente como crítico furioso del gobierno nacional al descargar sus críticas sobre uno de los aspectos más sensibles del esquema Kirchner: los acusó de «extorsionar» con «dineros públicos».

Casi un lanzamiento de campaña, posiblemente con una parada en las legislativas de 2009, pero con el foco último en la presidencial de 2011, Solá apuntó al mecanismo de administración y de ejercicio del poder por parte del gobierno nacional.

«Estamos hartos de la extorsión en base a los dineros públicos, que son manejados discrecionalmente. Ocurre todos los días y hay un cinismo que lo acepta», dijo el ex gobernador durante una conferencia en la UCES, como primer párrafo de una larga lista de reproches a los Kirchner.

«El gobierno no dialoga, descalifica y destrata», señaló y dio un paso más al considerar que Cristina de Kirchner no está «preparada» para « manejar una crisis fuerte», en referencia al posible impacto del terremoto financiero en la economía argentina.

En esa crítica alcanzó, también, a Elisa Carrió y lo hizo cuando habló de los actores políticos. «El primero y el segundo no creen en el diálogo, descalifican, se creen únicos y no están preparados para manejar una crisis fuerte, como una depresión o una recesión.»

Tras esos cuestionamientos, a Solá no le quedó más recurso que admitir que trabaja en la conformación de un espacio político propio y que siente «un impulso» hacia la renuncia a su banca como diputado para competir en las legislativas del año próximo para revalidar ese lugar.

«Estoy cansado de tener jefes que no me contengan. No hay ninguna posibilidad dentro del pejotismo de llevar adelante un proyecto distinto, pregúntenle a Lavagna, por ejemplo», sugirió.

En esa línea, Solá consideró que a la política argentina le « falta pasión a gritos». «Veo una situación de decadencia política,una enorme necesidad de oxígeno, de buen trato, de respeto por el otro y no pensar más en un movimiento político como un grupo de soldados», agregó.

La nueva perdigonada de Solá, más dura que otras anteriores, no despertó hasta ayer respuestas de la Casa Rosada ni de dirigentes del kirchnerismo. Tiempo atrás, Carlos Kunkel le respondió con dureza, pero fue la última palabra K que sonó contra Solá.

Como táctica -o eso parece-, el gobierno decidió no responder los cuestionamientos del ex gobernador a diferencia de lo que ha hecho, en los últimos tiempos, respecto del accionar del vicepresidente, Julio Cobos.

Eso irrita a Solá, que reconstruyó su vínculo con Eduardo Duhalde a pesar de que se mantiene, al menos públicamente, distante del ex presidente y, sobre todo, de su grupo de colaboradores. Es más: muchos de ellos directamente lo detestan.

Así y todo, el ex gobernador no clausura la posibilidad de alianzas futuras con ningún sector, al tiempo que planteó que «pueden tener una chance» en las presidenciales de 2011.
Pidió, en ese sentido, tener «medidas consensuadas» con el campo, «políticas fiscales que alivien a las pequeñas y medianas empresas», estrategias « anticíclicas» y, sobre todo, un «plan universal» para enfrentar la pobreza.

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