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Pero más grave -mucho más grave que eso- es que, quizá respondiendo a algún resto de objetividad periodística frente a su autocensura, los escuchantes de «Clarín» del Presidente le incluyen una frase ciertamente definitoria. Al hacerlos ingresar en su despacho para la nota, Néstor Kirchner dice:
La Argentina está también, sin dudas, en el despacho del primer mandatario que es cabeza del Poder Ejecutivo. Pero también está en el Parlamento, en la sede de la Corte Suprema de Justicia, en un simple maestro que enseña en una perdida escuela de las montañas de Jujuy y en quienes mantienen la soberanía argentina en la Antártida, por ejemplo.
Pasará esa frase como tantas otras graves del actual presidente. En democracias sólidas en países serios motivaría una interpelación, impondría una aclaración. Aquí se diluirá, pero agregó otro arañazo a la investidura. Ratifica una peligrosa tendencia al absolutismo en el Presidente.
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