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Se trata de un instituto denominado «certiorari» que amplía las facultades del máximo tribunal provincial habilitándolo para, con argumentos específicos, rechazar el tratamiento de los expedientes.
La iniciativa -que fracasó en intentos anteriores-tomó impulso con la asunción de
No es un tema sencillo: de acuerdo con estimaciones de funcionarios judiciales,
«En el último tiempo, por distintas cuestiones, la Corte dejó de ser una instancia adonde se recurre por excepción. El certiorari es una forma de recuperar el espíritu original del tribunal», dijo Meckievi en diá-logo con este diario.
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