El kirchnerismo deberá hoy demostrar en el recinto de Diputados que puede revertir los problemas que tuvo en los últimos meses para sancionar proyectos del Poder Ejecutivo sin introducir modificaciones. El test esta vez tendrá como protagonista a la ley de movilidad jubilatoria. El problema que debe enfrentar el oficialismo es el mismo que tuvo durante el debate de la Resolución 125 y la ley de reestatización de Aerolíneas Argentinas. En el primer caso, Agustín Rossi consiguió aprobar el proyecto pero introduciendo cambios, aunque luego murió en el Senado a manos de la oposición y el voto de Julio Cobos. Con la compra de las líneas aéreas sucedió algo similar, aunque esta vez las fuertes modificaciones que sufrió el proyecto fueron suficientes para calmar los ánimos del kirchnerismo rebelde en las dos cámaras.
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Con la modificación al sistema de actualizaciones de haberes previsionales -un reclamo de movilidad que intentó cumplir con la orden de la Corte Suprema, aunque no lo logra- sucedió algo similar. La diferencia es que Néstor Kirchner dio la orden dentro del PJ de evitar que esas reformas a los proyectos del Poder Ejecutivo se volvieran una costumbre. Por lo tanto, y aunque algunos kirchneristas rechazaran la fórmula de actualización de las jubilaciones por considerarla insuficiente y que no garantiza la actualización automática, la decisión fue no permitir más cambios al proyecto. Sólo se incorporó una serie de modificaciones que fueron enviadas al Congreso por Carlos Tomada, el ministro de Trabajo, pero que no salvan el centro del conflicto.
Frente a este esquema volvió a aparecer el fantasma de una posible falta de votos para aprobarla. En el kirchnerismo juraban anoche contar con el número, pero los problemas internos continúan.
Ayer el bloque que preside tuvo que hacer consultas de último momento para intentar consensuar internamente el proyecto. Al mediodía debió concurrir Amado Boudou, titular de la ANSeS, a un almuerzo con la mesa de conducción para explicar los alcances exactos del índice de aumento que se aplicará y quiénes serán alcanzados y exceptuados de la ley.
Estrategia
Por la noche comenzó una reunión de todo el bloque kirchnerista para definir una estrategia para las reuniones de hoy en comisión y en el recinto e intentar convencer a los díscolos.
El problema es que el gobierno sostiene un incremento de jubilaciones desde el 1 de enero de 2009 basado en un índice mixto que combina el incremento de salarios con la evolución de la recaudación, lo que deja vigente en parte la Ley de Solidaridad Previsional que creó Domingo Cavallo. A ese esquema se suma una garantía de incremento de jubilaciones de 3%, indepedientemente de que la recaudación tributaria suba o se contraiga y se « permitirá que después de 20 años los jubilados tengan movilidad en sus haberes en forma automática», como explicó ayer Rossi.
Ese esquema es que la oposición considera insuficiente y el que rechaza también parte del oficialismo. En la reunión de bloque de ayer la conducción no consiguió asegurarse que no vayan a existir discrepancias en el recinto. De hecho el pronóstico final indicó que habrá una votación positiva en general, pero con diferencias en el tratamiento de los artículos. Hoy, a las 10.30, habrá una reunión de la Comisión de Previsión Social y por la tarde el kirchnerismo intentará aprobar el proyecto en el recinto.
El propio Juan Carlos Roig, presidente de la Comisión reconoció ayer que «la discusión central será la de la fórmula, y en el resto llegaremos a un consenso, que de hecho ya lo tenemos, es importante que al índice lo fije el Congreso y que sea una fórmula mixta».
Ni siquiera algunos aliados del gobierno estarán a su lado hoy en el recinto: Ariel Basteiro, presidente del bloque integrado por Victoria Donda, Cecilia Merchán y Vilma Ibarra, manifestó que «desde Encuentro Popular y Social vamos a exigir que se realicen modificaciones al proyecto enviado por el Ejecutivo».
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