10 de septiembre 2008 - 00:00

Gremio contra gremio

El caos de tránsito de ayer en la Capital, producto de la protesta de colectivos que se oponen a que los taxis utilicen, aun sin pasajeros, los carriles exclusivos, explicita un pulseo sindical entre dos gremios moyanistas, que presionan para imponerle su criterio a Mauricio Macri.

La protesta fue organizada por las cámaras de transporte en sintonía con el gremio que agrupa a los colectivos, la UTA, que conduce Roberto Fernández, heredero en ese mando de Juan Manuel Palacios, aliado eterno de Hugo Moyano, y mano derecha hasta que lo sorprendió un asunto catastral.

Pero mientras de un lado están los colectiveros de Fernández, del otro están los taxistas que representa Omar Viviani, lugarteniente de Moyano en la CGT y, en la actualidad, quizá el dirigente sindical de más peso dentro del esquema del moyanismo.

En diciembre pasado, Viviani y Fernández estuvieron juntos contra el proyecto de Macri del carnet de conducir por puntos. Ahora, sin embargo, están enfrentados por los carriles exclusivos. De algún modo, en las calles porteñas, también se expresa la interna gremial moyanista.

Juego de presiones, ante la embestida de Viviani -que hizo paro y movilización-, UTA decidió jugar en yunta con los empresarios para avisarle a Macri que los colectivos también pueden caotizar la Ciudad.

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