Grupo Cirigliano: uno de los más subsidiados
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Aunque en igual período la mayor parte de las empresas privatizadas no recibieron aumentos de tarifas, las concesiones ferroviarias y el autotransporte consiguieron importantes subsidios para mantener los pasajes congelados y para cubrir deudas contraídas para encarar obras a cuenta del Estado. (Se siguieron endeudando aunque el Tesoro no pagaba, acrecentando intereses y en muchos casos terminaron paralizando los emprendimientos.)
Sólo por la vía de lo que se recauda por la tasa al gasoil (que tiene también otros destinos), TBA percibió $ 28,8 millones en 2003, igual cifra en 2004, menos penalizaciones (el único año en que se cobraron), $ 71,6 millones en 2005 (justo el año del incidente anterior en la estación de Haedo), $ 49,02 millones en 2006, $ 38,5 millones en 2007, y $ 36,3 millones en lo que va de este año, según la Secretaría de Transporte.
Pero además los subsidios para cubrir gastos corrientes de las concesionarias tienen partidas presupuestarias
asignadas, y en el curso de cada ejercicio hay además reasignaciones desde otros destinos para los ferrocarriles urbanos.
Aunque el 1 de enero de este año subieron los pasajes, las compensaciones no disminuyeron, sino que por el contrario aumentaron. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), en el primer semestre de este año, el Estado había entregado $ 1.408,7 millones a trenes y subtes. La cifra representó, según la entidad, 61% más que en igual período de 2007.
Además de estos beneficios, el Grupo Plaza recibe también gasoil a precio subsidiado, sobre todo para los colectivos, y en menor medida para los trenes. TBA, además, forma parte junto con Metrovías y Urquiza del grupo Roggio, de la unidad de gestión ferroviaria a la que el Estado entregó los ferrocarriles Roca, San Martín y Belgrano Sur, cuando rescindió los contratos y practicó una reestatización teórica.
Con controles inexistentes sobre el destino de los fondos que entrega el Estado, los hermanos Claudio y Mario Cirigliano son muy cercanos al secretario de Transporte, Ricardo Jaime. En 2006, crearon la empresa aérea Safe Fligh, sin rutas ni aviones, y se sospecha que pagó durante meses los sueldos de los ex empleados de Southern Winds, cuando ésta sucumbió por el escándalo de la cocaína. En los últimos meses, también se los mencionó como interesados en Aerolíneas Argentinas, aunque el sospechoso ocultamiento de los números que hizo el Grupo Marsans obligó a desistir a los Cirigliano y a otros amigos del titular de Transporte.




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