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17 de julio 2008 - 00:00

Hace un cuarto de siglo otro voto de una dinastía desempató en ley clave

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En 1984, Raúl Alfonsín sufrió una dura derrota política al rechazarle el Congreso la ley de reforma laboral. En la foto, el entonces ministro de Trabajo Antonio Mucci junto al secretario de Hacienda Bernardo Grinspun, al presentar el proyecto.
La rebeldía de senadores opositores y kirchneristas ayer en el Senado, precedida por la masiva marcha a Palermo, recordó al debate en 1983 de la llamada ley Mucci. Esa norma, rechazada en la Cámara alta por un voto, marcó el comienzo del fracaso del gobierno de Raúl Alfonsín quien pretendía democratizar por vía legislativa la organización de los gremios y sindicatos.

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El 17 de diciembre de 1983, recién asumido, el ex presidente radical envió al Congreso la Ley de Reordenamiento Sindical, sin aviso previo ni consulta a los gremios, actitud que 25 años después fue emulada por Cristina de Kirchner con su proyecto sobre retenciones móviles, elaborado con el rechazo del campo.

El texto enviado por la UCR al Parlamento se conoció como ley Mucci debido a que había sido impulsada por el ministro de Trabajo, Antonio Mucci. Si bien el proyecto de ley hacía hincapié en la necesidad de democratizar la vida sindical mediante elecciones internas controladas por la Justicia, efectivizar la representación de las minorías y permitir la creación de nuevas uniones u organizaciones, Alfonsín buscaba recortar el poder de los grandes sindicatos.

El proyecto del Poder Ejecutivo ingresó por la Cámara de Diputados, donde recibió una rápida aprobación gracias a la mayoría oficialista en ese recinto. Pero la reacción no se hizo esperar y el 25 de enero de 1984 los líderes de las organizaciones obreras Jorge Triaca, jefe de la CNT, y Saúl Ubaldini, a cargo del Grupo de los 25 que había normalizado a la CGT oficial se reunieron juntamente con los principales dirigentes gremiales en el Sindicato de la Alimentación, donde determinaron la reunificación de ambas centrales en la Confederación General del Trabajo (CGT) y designaron a Ubaldini como secretario general.

  • Continuidad

  • El 14 de marzo de 1984 la ley Mucci fue rechazada en la Cámara de Senadores, donde la mayoría justicialista prevaleció gracias al voto del neuquino Elías Sapag. La dinastía de los Sapag al frente del Movimiento Popular Neuquino se mantuvo hasta hoy con el gobernador Jorge Sapag. No es el caso de Ramón Saadi, otro caudillo peronista del interior cuyo voto fue decisivo ayer en la sesión sobre las retenciones móviles a pesar de que su influencia en Catamarca está a punto de extinguirse.

    Tras el fracaso en el Senado, Alfonsín optó entonces por mantener en vigencia la antigua Ley sindical 22105 promulgada por el gobierno de facto y seriamente cuestionada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tal como la ley de Cristina unificó a las cuatro entidades rurales, la ley Mucci de Alfonsín tuvo el efecto de abroquelar rápidamente a todos los sectores sindicales, y establecer una lógica de confrontación entre el gobierno radical y los sindicatos que derivó en 13 huelgas generales organizadas por la CGT.

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