No le autorizaron la forma de juramento que propuso pero el diputado trostkista Carlos Tinnirelli, que entró en la lista de Luis Zamora, la usó igual en el Congreso y dijo: «Por la Patria y por la destrucción del capitalismo».
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El inefable Miguel Bonasso -ha tomado unas ínfulas impresionantes desde que de simple transcriptor de actas de montoneros ha derivado en diputado- también optó por un juramento especial: «Por la Patria y por los 30.000 desaparecidos».
Pero resulta ahora que el gobierno argentino comunicó oficialmente a la ONU (alto comisionado por los Derechos Humanos, Bertrand Ramchara n) que los desaparecidos durante la última dictadura militar son 12.986 y no 30.000. De cualquier manera la cifra es enorme y realmente una masacre pero, ¿deberá jurar de nuevo Bonasso por fórmula errada? Además no se debió criticar tanto al actor Fernando Siro cuando habló de 6.000. Lo más común era aceptar 9.000 desaparecidos. Ahora se eleva a casi 13.000 en base a consultas con 1.600 ex detenidos vivos en esa época pero se cree que algunos agregaron nombres para cobrar del Estado. Esto no es una fantasía. El «juez de garantías» de Morón Humberto Meade -ya sancionado dos veces por alterar los derechos del sacerdote Julio Grass i- admitió que figuraba en la lista original de desaparecidos de la Conadep, aunque estaba vivo y en una función pública. «Me pareció un honor» se justificó por no haber aclarado su situación.
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