Aníbal Ibarra paseó ayer por la colonia municipal de verano en el Parque Manuel Belgrano,
más conocido como KDT y saludó a los niños. Volvió a insistir en esa estrategia de no
utilizar a los padres de las víctimas.
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Con el objetivo de neutralizar el bombardeo de testimonios más emotivos que políticos, la defensa se erigirá sobre tres pilares: el campo de la emergencia sanitaria, el control comunal y la faceta judicial. Informate más
Sucede que en la audiencia del martes, después de los duros testimonios que dieron padres de las víctimas de Cromañón y de algunas confesiones de ex funcionarios, quedó la impresión de que el sistema de emergencia no sólo fue ineficaz y deficiente durante la tragedia sino que la falla aún perdura.
Ibarra se ocupó entonces del tema. Se hizo una escapada hasta una colonia de vacaciones del Parque Manuel Belgrano (KDT) del barrio porteño de Palermo y, mezclado entre chicos, declaró que la Ciudad de Buenos Aires respondió ante el episodio Cromañón con igual o mayor eficacia que otros países del Primer Mundo ante situaciones de catástrofe.
El alcalde hizo su parte, del resto se encargaron sus operadores. Los hombres del suspendido gobernador mostraron un informe con 40 experienciasinternacionales y listados de lugares donde entre 1970 y 2004 hubo 1.500 incendios de discotecas y donde la metodología de salvataje y la intervención del sistema sanitario «no funcionó -dicen- de modo diferenciado de acá».
Vuelta de hoja del informe para anticiparse a una discusión que es prematura, pero que será motivo de fuerte debate en los próximos días: «Los
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