El Ministerio de Defensa les negó autorización a los miembros de las tres Fuerzas Armadas para participar en la peregrinación internacional de uniformados al santuario de la Virgen de Lourdes, en Francia, como lo vienen haciendo desde hace unos 15 años.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La justificación expresada desde la cartera que comanda Nilda Garré dice que el Estado no tiene suficientes recursos económicos para fomentar esta excursión espiritual de los uniformados. Pero observado desde una óptica kirchnerista, la prohibición del rezo europeo de los uniformados locales les asesta un golpe bajo justamente a dos de los sectores que están más enfrentados con el santacruceño: la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas.
La decisión puede leerse también como un rechazo al pedido de tregua que monseñor Jorge Casaretto efectuó en Mar del Plata este fin de semana durante la Semana Social a la que asistieron sindicalistas de los «gordos» -representados por Oscar Lescano-, de la CGT, funcionarios del gabinete nacional y empresarios. El domingo pasado, el obispo de San Isidro había dicho que el país «necesita reconciliación en la verdad y en la justicia, pero también que llegue el perdón para que se restablezca plenamente la concordia». Sus palabras llegaron justo en medio de un creciente clima de tensión entre el Presidente y el sector castrense, al que había desafiado al afirmar: «No les tengo miedo» justo en el festejo del aniversario del nacimiento del Ejército argentino en el Colegio Militar de El Palomar.
La peregrinación militar internacional, a la que este año no asistirán los uniformados argentinos, nació por iniciativa de militares de Francia y de Italia, y se inició en la década del 50 -paradójicamente tratándose de fieles entrenados para la guerra- con la finalidad de orar por la paz del mundo.
La de este año se realizó a mediados de mayo, y entre militares de todo el mundo -hubo unos 15 mil-, personal civil de las Fuerzas Armadas y familiares reunió a unos 300.000 peregrinos de todo el planeta.
En esta ocasión, y por primera vez en 15 años, los militares argentinos no participaron de la peregrinación. Impulsada por el anterior obispo castrense, monseñor Norberto Eugenio Martina, ya fallecido, la delegación de la Argentina era la única de América latina. Sí se presentaron en ese santuario -uno de los últimos destinos que visitó Karol Wojtyla- las delegaciones de Burundi, Corea del Sur, Costa de Marfil, los Estados Unidos, Lituania, Polonia, Ucrania y el Vaticano, este último con miembros de la Guardia Suiza.
Ilustración
El obispo de Tarbes y Lourdes, monseñor Jacques Perrier, eligió a la peregrinación militar internacional para ilustrar de manera concreta el tema de la paz, uno de los doce temas de Lourdes que más relieve tendrán durante el año jubilar 2008, al cumplirse el 150º aniversario de las apariciones de la Virgen María a Bernardita Soubirous.
La ministra de la Defensa de Francia, Michèle Alliot-Marie, asistió a la misa internacional, el domingo 21 de mayo. También lo hicieron otros titulares de las carteras de Defensa de otros países, como Austria, Croacia e Italia.
Si en algo fue coherente el oficialismo, al vetar el viaje de los militares argentinos, fue en despreciar una peregrinación que desde 1958 es un signo altamente simbólico de la reconciliación entre los pueblos. Justamente lo que busca Kirchner a través de la cartera de Garré es estigmatizar fuertemente a las Fuerzas Armadas por los abusos cometidos durante la última dictadura. Nada de perdón ni reconciliación para el kirchnerismo, ni en el plano político y mucho menos en el espiritual. Un principio doctrinario de Juan D. Perón, cuando proclamaba: «A los enemigos, ni justicia».
Tanto que ayer Garré expuso ante unos 300 oficiales superiores del Ejército, entre ellos todos los generales en actividad, los alcances de la reglamentación de la Ley de Defensa Nacional, aprobada por decreto el lunes último por el Presidente. Esa reglamentación recorta el poder de decisión a los jefes de cada fuerza sobre el control de fondos.
«Queremos un Ejército republicano y democrático, encarnado en la Constitución nacional, por lo tanto y por ello, nacional y popular. Queremos un Ejército y unas Fuerzas Armadas que comprendan su alta misión política y, por lo tanto, carezca de acción partidista», declaró Garré, acompañada por los secretarios de Asuntos Militares, José María Vásquez Ocampo, y de Planeamiento, Oscar Cuattromo, y también por el teniente general Roberto Bendini, jefe del Estado Mayor General del Ejército.
Dejá tu comentario