La oposición a la polémica reforma del Consejo de la Magistratura completó ayer un arco inédito de partidos y dirigentes. Sin votos para aprobarla hoy, el gobierno se había retirado en este round; ayer, un conjunto que incluye a Mauricio Macri, Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Fernando Chironi (jefe del bloque UCR), pero también al socialista moderado Hermes Binner y al filo-oficialista Claudio Lozano (un hombre de izquierda ligado al sindicalismo), pasando por conservadores como Federico Pinedo y centristas como Patricia Bullrich, firmó un documento en el cual promete oponerse a esta reforma judicial, pero también al vaciamiento parlamentario y a la delegación de facultades en el Poder Ejecutivo. Que gente tan distante en ideologías y posiciones hasta personales (como las que dividen a Macri de Carrió o a López Murphy de la UCR tradicional) supere por un instante sus diferencias es alentador. Néstor Kirchner, sin embargo, pareció celebrarlo en un fuerte discurso en Casa de Gobierno en el cual les asignó intenciones funestas y recordó el paso de algunos de ellos por el gobierno, como si eso los inhabilitase para opinar. En realidad, parece una oportunidad para Kirchner de agrupar a sectores del peronismo hoy dispersos exhibiendo a los adversarios de ese partido todos en una misma foto.
En el encuentro realizado en la sala I del anexo de la Cámara de Diputados también participaron dirigentes de ONG y organizaciones intermedias. Allí, los presidentes de los bloques radical, arista, socialista, macrista y de partidos de izquierda firmaron un comunicado común en el que expresan:
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