Néstor Kirchner viaja hoy a una cumbre sudamericano-árabe. Mañana se encontrará a solas con su par brasileño, Lula da Silva, y esta noche los dos cenarán con el venezolano Hugo Chávez . Lula hablará de su sueño de integrar el Consejo de Seguridad en la ONU . Kirchner debe zafar del brete de agresividad armado contra los anfitriones por el canciller Rafael Bielsa . Además, querrá asegurar energía brasileña para el invierno . La UIA discutirá hoy con ministros de Brasil reclamos comerciales . Casi todo el gobierno argentino, también Roberto Lavagna, estará en viaje difícil.
El pronóstico de una crisis energética en el sector eléctrico también podría ponerse sobrela mesa en esa conversación de Kirchner con Lula. Todos los cálculos indican que la Argentina requerirá importar electricidad desde Brasil para cubrir la demanda del invierno. Delicada pretensión ya que cuando la seca afectó la generación hidráulica en el país vecino las exigencias del gobierno sobre las usinas locales impidieron que se envíe todo el flujo eléctrico comprometido en contratos con clientes brasileños.
Es posible que Kirchner insista esta vez con su obsesión: que se lleven adelante negociaciones comunes con el Fondo Monetario Internacional. De nuevo, el gobierno brasileño se mostrará reticente a involucrarse con una administración que no consiguió todavía salir del default, sobre todo cuando la deuda local tampoco deja margen para grandes exhibiciones.
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