El presidente de
Ecuador, Rafael Correa,
visitó ayer a Cristina
y Néstor Kirchner.
Insistió, contra la
opinión de Lula da Silva,
en que el ex mandatario
debe ocupar un cargo
en el UNASUR (sistema
de naciones
sudamericanas), creado
por Eduardo Duhalde.
Sólo tiene que vencer la resistencia, casi de ocasión, de Lula da Silva. Esa es la única instancia que separa a Néstor Kirchner de convertirse en el titular de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), emulación tercermundista de la Unión Europea.
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Esta noche, en Asunción, esa traba podría diluirse y el patagónico tendría despejado el camino para mudarse de Olivos a las todavía imaginarias oficinas de la UNASUR que se trasladarían, para tal fin, desde Quito, en Ecuador, hasta Buenos Aires. Su asunción, en ese caso, se producirá en octubre próximo en Chile.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa ofició ayer como promotor de la proclamación de Kirchner en ese cargo continental luego de una cita oportuna con Cristina de Kirchner, quizá la más interesadaen que su esposo encuentretrabajo.
«Siempre me pareció que el hombre ideal para ejercer la secretaría (de la UNASUR) es el ex presidente Kirchner», hizo la postulación pública, ayer, Correa desde la quinta de Olivos, quien pasó por la Argentina en visita no oficial antes de viajar a Paraguay, a la asunción de Fernando Lugo.
Despedida
Esa jura, en rigor, podría ser el escenario para que se destrabe formalmente la designación de Kirchner. El jueves, en Asunción, los presidentes de la región compartirán una cena de despedida a Nicanor Duarte Frutos y el viernes asistirán a la proclamación de Lugo.
No parece casual que Correa haya hecho pública la postulación de Kirchner luego de verse con la Presidente y, sobre todo, 36 horas antes de la cumbre regional en Paraguay de la que participarán todos los presidentes de América del Sur, los mismos que integran UNASUR.
Las palabras del ecuatoriano a la salida de la quinta de Olivos deben leerse como una aceptación pública de Kirchner. Se sobrentiende que Correa anticipó sus dichos a la Presidente y que ésta lo autorizó a lanzar una propuesta que su esposo está dispuesto a aceptar.
Entre los pros y los contras, se dibuja el siguiente panorama:
En mayo pasado, el diario «Folha de Sao Paulo» informó que en privado Lula da Silva se mostraba en desacuerdo con la eventual designación de Kirchner al frente de la UNASUR. Se publicó que el brasileño decía que Kirchner «siempre» demostró «desinterés por las cúpulas regionales». En gobierno sostienen que es sólo espadeo, que al final, Brasilia aceptará a Kirchner aunque sea para evitar tensar más las relaciones con la Argentina.
En teoría, el único que podría disputarle ese cargo a Kirchner sería el chileno Ricardo Lagos, pero el ex presidente aparece abocado a la reconstrucción de la Concertación chilena. Alguna vez, para ese cargo se propuso al ecuatoriano Rodrigo Borja Ceballos, ex presidente de ese país. Pero pidió que a la UNASUR se integren, y bajo su mando, los demás bloques regionales, como el Mercosur y la Comunidad Andina. Le dijeron que no, y Borja desistió.
En concreto, Kirchner sería el Chacho Alvarez de la UNASUR. Como el Mercosur, esta Unión tiene presidencias rotativas -de los mandatarios de los países que la integran- y cuenta con un secretario ejecutivo. Para este cargo, Correa propuso a Kirchner. La función, lejos de las cuestiones comerciales -como es el caso del Mercosur- es de carácter político; y a Kirchner, según trascendió, le atrae la posibilidad de conducir un bloque continental que registró, en los últimos años, una rotación en materia política con las asunciones de, entre otros, Evo Morales, Lugo y Correa.
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