Se esperaba que Cristina de Kirchner arrancase esta semana su gobierno, demorado entre las malas noticias (que hacen que los Kirchner busquen refugio hasta que aclare) y las vacaciones. Pero quizás que lo hiciera con estilo propio y sin imitar los modos más cuestionables de su esposo. Ayer procuró subirse a la foto de la devolución de los rehenes en Colombia exaltando el rol de Néstor Kirchner en esa mediación. Para hacerlo, hizo escarnio de titulares de diarios que habían informado acerca del fracaso de la primera misión bolivariana. Leyó con ironía digna de mejor causa titulares de diarios, pero admitió que el gobierno había pagado costos políticos. El equívoco es atribuírselo a la prensa, como hacía su marido.
El gobierno argentino aprovechó ayer la liberación de las dos rehenes colombianas en poder de las FARC para defender la gestión de Néstor Kirchner en la selva y la intervención de Hugo Chávez como principal negociador. La encargada fue la propia Cristina de Kirchner, quien anunció que, ahora, la Argentina va por el rescate de Ingrid Betancourt y arremetió con dureza contra la prensa.
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Para esto, la Presidente volvió a un clásico de la gestión de su marido y antecesor, Néstor Kirchner: recolectar recortes de diarios y usar el atril del Salón Sur para contestar a la prensa y culparla de los males coyunturales.
Cristina de Kirchner comenzó agradeciendo a Hugo Chávez, «por su perseverancia» para lograr la libertad de los cautivos, y enfatizó que decidió enviar al ex mandatario a la selva colombiana para defender los derechos humanos y «sin medir costos políticos». «Argentinos, valió la pena luchar contra molinos de viento y parecer ingenuos», dijo tras la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, al tiempo que remarcó que ante estas misiones humanitarias «no hay lugar para las especulaciones».
Se quejó, en este sentido, de que «muchas veces este relato de ilusión y de compromiso no tiene un relato mediático que lo acompañe», y, tras leer desde el atril del Salón Sur los comentarios periodísticos de los principales matutinos porteños, le reclamó a la prensa que contribuya a dar «esperanza, fuerza y vitalidad» a la sociedad, más allá de las «posiciones ideológicas».
Convicción
«Cuando decidí pedirle al ex presidente Kirchner que fuera a Colombia en esta misión humanitaria, lo hice con la firme convicción en que siempre he actuado por la defensa irrestricta e irrenunciable en materia de derechos humanos, sin especulaciones y sin medir costos políticos», completó la Presidente, con abrazos de emoción sobre el aire.
Antes, se escuchó una bastante más medida declaración del canciller Jorge Taiana, que al conocer la liberación de las rehenes manifestó su «gran satisfacción» y dijo que la participación del ex presidente Kirchner en las negociaciones fue clave para «forzar» el resultado positivo.
Taiana rechazó, además, las críticas de la oposición tras la frustración del operativo en diciembre pasado, al señalar que la iniciativa no estuvo relacionada con la «política partidaria», sino con un «tema humanitario que forma parte de la política de derechos humanos» del gobierno.
«Quizás la oposición se ha confundido y ha mirado el tema desde una perspectiva política partidaria, pero nosotros lo planteamos desde el comienzo como un tema humanitario que forma partede la política de derechos humanos del gobierno de Cristina Kirchner», apuntó.
Taiana también defendió a Chávez como negociador y dijo: «Tenemos la noción clara de que éste es un primer paso de una tarea compleja, difícil, que como se ha visto tiene avances y retrocesos».
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